Janton tal cual 2009-11-05T14:05:05+00:00
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Medio Ambiente the-shaker: that blog/flickr/multimedia-aggregator kind of thing Janton tal cual http://s3.amazonaws.com/lcp/janton/myfiles/golgo1365x65.jpg http://janton.lacoctelera.net/post/2009/11/05/desmemorias-seat-124-sport-coupe-1800 Desmemorias: Seat 124 Sport Coupé 1800 2009-11-05T14:05:05+00:00 2009-11-05T14:05:05+00:00 <p><strong>Ayer, escribiendo las Desmemorias sobre aquella lejana fiesta de primavera en la facultad, me vinieron a la mente, después de tanto tiempo, imágenes de un coche que en su día se hizo poco menos que mítico para nosotros, el Seat 124 Sport Coupé 1800 color gris acero (hay quien prefiere decir color plata, pero era gris acero) de MAF.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Hubo otros coches antes y después del Coupé en los que también vivimos extrañas aventuras y momentos memorables. Recuerdo así a bote pronto el Seat 850 Especial de la abuela de Toneto, antigualla que murió subiendo hasta Miramar cargado con cinco energúmenos. Se fundió un pistón y salía del motor una columna de humo digna de la chimenea del Titanic, pero como el motor era trasero no nos enteramos que íbamos dejando una estela negra a nuestro paso hasta que nos hizo parar la Guardia Urbana... Tampoco hay  que olvidar el Renault 6 de los padres de Jesse, en el que fuimos al primero de los muchos cámpings playeros de aquellos veranos (Aparcar el R6 justo al lado de un Lamborghini Countach rojo fuego en el párking de cierta exclusivísima discoteca de Lloret es uno de los momentos más surrealistas que he vivido) Pero no, no, ni de coña. Si algún coche fue "nuestro" coche, el vehículo oficial del grupo, era el Seat 124 Sport Coupé 1800 que MAF heredó de un tío suyo con muchos años y muchísimos kilómetros a la espalda. Tal que este que he encontrado en un foro de seats clásicos. Por delante</strong></p> <p><strong> <img src="http://s3.amazonaws.com/lcp/janton/myfiles/124sportcoupe1800.3.jpg" alt="" /></strong></p> <p><strong>Por detrás</strong></p> <p><strong> <img src="http://s3.amazonaws.com/lcp/janton/myfiles/124sportcoupe1800.3b.jpg" alt="" /></strong></p> <p><strong>Y el puesto de conducción, tan agresivo como cutre, que te hacía sentir piloto de rallyes aún en medio del tráfico urbano más denso</strong></p> <p><strong> <img src="http://s3.amazonaws.com/lcp/janton/myfiles/124sportcoupe1800.3c.jpg" alt="" /></strong></p> <p><strong>Aquel trasto quemaba gasolina a la misma velocidad que nosotros bebíamos Jack Daniels, rugía como una excavadora estropeada, y ponía en serio riesgo no solo nuestras vidas sino las de todos los que circulaban cerca nuestro, pero no hubo coche más adorado ni cuidado en toda Barcelona. Ese coche vivió noches memorables, como la mía con Mónica que narraba ayer, y no fue ni mucho menos la única.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>En el aspecto puramente mecánico, aquel trasto no era sino chatarra. Tenía un agujero en el depósito del líquido de frenos y teníamos que frenarlo a la brava cada tres semanas o así. No le iban las luces de atrás y casi ninguna de las de adelante. El asiento de al lado del conductor estaba suelto y cuando alguien se sentaba allí sin saberlo, en la primera frenada (si es que el coche podía frenar) se estampaba la cara contra el parabrisas. Tanto el cambio de marchas como el volante eran "desmontables" y bastaba un tirón para sacarlos de su sitio. Y de aquí viene la mejor anécdota que viví yo en ese coche.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Cuando una chica aceptaba subirse al coche por primera vez, MAF siempre (pero SIEMPRE) le gastaba la misma broma. La sentaba a su lado de copiloto, sacaba el coche del parking de la Facultad, en lo que ahora llaman Campus Diagonal y entonces Zona Universitaria, encaraba la larga recta de la Avenida Diagonal, y una vez en la recta sacaba el volante de sitio y con él en las manos gritaba "¡Ey, nos hemos quedado sin dirección!" Y claro, las chicas chillaban, ponían caras raras, y en fin, que MAF se lo pasaba bien riéndose de ellas. Hasta que se subió Cristina.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Aquel día, también en la primavera de 1.988, MAF sentó a Cristina a su lado, y Mónica (Sí, la Mónica del artículo anterior) y yo íbamos sentados detrás. Encaramos la Diagonal, y MAF, en su estilo, sacó el volante de sitio y se puso a hacer con él el payaso. Solo que Cristina, al contrario que todas las anteriores víctimas de la broma, ni chilló, ni se puso histérica, ni palideció, ni nada de nada. Miró a MAF, miró el volante en sus manos, y sin decir esta boca es mía abrió la portezuela y se arrojó del coche en marcha.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Del recuerdo algo borroso de los confusos momentos que siguieron me quedo con la cara de un Guardia Urbano que regulaba el tráfico en el cruce de Avenida Diagonal con calle Numancia. Poneos en su lugar: De un coche que viene recto por Diagonal se arroja de pronto una chica en marcha, que rueda dando vueltas por el carril derecho de la Diagonal, donde por suerte no venía nadie en ese momento, y seguidamente el coche frena de cualquier manera y sale un tipo corriendo, gritando y haciendo aspavientos... ¡¡Con el volante en la mano!!</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Ni os cuento la que le cayó a MAF, multa del guardia y bofetón de Cristina incluídos. Ni lo que nos llegamos a reír Mónica y yo...</strong></p> Janton tal cual http://s3.amazonaws.com/lcp/janton/myfiles/golgo1365x65.jpg http://janton.lacoctelera.net/post/2009/11/04/desmemorias-fiesta-primavera Desmemorias: Fiesta de Primavera 2009-11-04T12:53:48+00:00 2009-11-05T01:32:31+00:00 <p><strong>Una noche de marzo de 1.988, después de los exámenes parciales, la Facultad de Derecho organizó la primera y penúltima (Solo se repitió una vez) Fiesta de la Primavera. Una cosa relativamente bien organizada, con los Brighton 64, grupo entonces de moda, tocando en un escenario montado en la verde pradera que se extendía entre el Edificio Viejo y La Ilerdense, justo donde ahora se levanta el Aulario Tomás y Valiente. Yo entonces aún iba al turno de mañana, aún no trabajaba, y en resumen aún hacía vida "de estudiante".</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Las pijas más pijas de la Facultad, que era como decir de Barcelona, se contoneaban al ritmo de la música mod-pop del grupo, bien vigiladas por un grupo de chulitos de clase alta invariablemente ataviados con jerseys Lacoste a los que, con cierta sorna por su permanente y dedicada labor de pretorianos de las nenas, llamábamos la Guardia Pija. Si alguien destacaba en aquel grupo, si alguna capitaneaba claramente a las demás, era la que llamaré La Marquesa, hija de un Catedrático de... bueno, de un Catedrático. Sus deseos eran órdenes para las demás, y su voluntad ley para los mansos que la acompañaban, babeando lamentablemente a su paso.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>La Marquesa se rodeaba de un amplio grupo de "amigas" muy jerarquizado, desde las hijas de abogados, procuradores, magistrados o notarios de renombre, relativamente iguales a ella (aunque siempre un escalón por debajo), hasta las simples criadas a las que tenía todo el día de aquí para allá haciéndole de correveidile, tomándole apuntes, y qué se yo cuantas cosas más. Entre ellas, una, Mónica, especialmente sumisa y servil, era la encargada de las misiones desagradables, la que le hacía el trabajo sucio, la que se pringaba las manos de mierda por ella. Mónica era bajita, poca cosa. Su cara pecosa y su corta melena castaño rojiza, lacia y descuidada, sin gracia ninguna, la hacían muy poco atractiva. Para acabarlo de rematar, su agudo y chillón tono de voz y su escandalosa risa loretovalverdiana hacía que la llamáramos Monnique L'Histerique, y tuviera que soportar incluso dentro de su círculo numerosas burlas y no pocos chistes desagradables a su costa.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Pues bien, aquella cálida, primaveral noche de marzo de 1.988, con Brighton 64 sonando de música de fondo (Sábado por la noche / todos se emborrachan / yo me quedo en casa / y bebo el mejor cocktail / Otis, Jackie Wilson y Sam Cooke...) me separé de mi grupo de amigos, colocados como siempre en un rincón oscuro, silenciosos espectadores siempre al margen de la acción, y me dirigí con paso firme hacia el meollo de la fiesta. La Marquesa parecía aburrida mientras sus acólitas bailaban con más o menos gracia entorno a ella, pobres obreras tratando de entretener a la abeja reina.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Ignorando las miradas de advertencia, algunas realmente furibundas y estremecedoras, de la tropa del jersey Lacoste, que rápidamente me rodeó aunque sin atreverse a ponerme una mano encima, me planté frente a ella, y respiré hondo. La Marquesa me miró como un entomólogo miraría una nueva y rarísima especie de escarabajo que acabara de descubrir precisamente en la lechuga de su ensalada. Por aquellos tiempos mi imagen era fiel al más puro estilo metalero: Botas militares, cazadora cruzada de cuero negro, tejanos elásticos, desgastada camisa de escandalosos cuadros negros, marrones y amarillos, desabrochada para que se viera perfectamente la camiseta negra estampada con la portada del Sin After Sin de Judas Priest... Seguro que yo debía ser lo que ella veía en sus pesadillas. Pero ella era la reina de la Facultad, y no perdió en ningún momento la pose mayestática, esa orgullosa compostura que la había hecho famosa. Al menos una docena de sus Guardias Pijos me rodeaban con ganas de hacerme una cara nueva solo por mi atrevimiento de invadir su círculo sagrado, pero, incapaces de hacer nada por propia voluntad, esperaban en tensa calma la más leve indicación suya.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <ul> <li><strong>- ¿Qué quieres? - me preguntó de pronto, al acabar la canción, en el tono que preguntaría al camarero el precio del cortado.</strong></li> </ul> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Sonreí. Aunque ella no lo supiera ni aún lo imaginara, había ganado la primera apuesta: Que me hablara.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <ul> <li><strong>- Me gustaría que me presentaras a tu amiga - dije con el mayor tono de descaro que pude, y mi dedo adornado con un grueso anillo de plata en forma de calavera señaló hacía Mónica.</strong></li> </ul> <p><strong>La aludida no pudo evitar dar un respingo como si el demonio en persona viniera a buscarla, pero La Marquesa de pronto adornó su bello rostro con una deslumbrante sonrisa que perfectamente podría haber sido de anuncio de pasta dentrífica con flúor. Para sorpresa general, incluso mía, lo reconozco, parecía divertida.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <ul> <li><strong>- De todas mis amigas... ¿Quieres que te presente precisamente a ésta? - preguntó a punto de echarse a reír, y nunca supe si Mónica fue consciente del tremendo desprecio que implicaban sus palabras.</strong></li> </ul> <p><strong> </strong></p> <ul> <li><strong>- Sí - respondí yo, envalentonado por ir saliendo todo según la más optimista de las previsiones. - Es la que me gusta.</strong></li> </ul> <p><strong> </strong></p> <p><strong>La Marquesa se rió abierta y francamente. Tenía su risa un extraño punto de tristeza y era mucho más quebradiza de lo que a ella le hubiera gustado reconocer, pero desde luego no era ni falsa ni convencional como solían ser sus carcajadas en las conversaciones de compromiso en que alguna vez las había oído sonar, a lo lejos. Para pasmo generalizado, La Marquesa tomó del brazo a Mónica, y, atrayéndola hacia sí, la puso justo delante de mí.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <ul> <li><strong>- Pues bien, os voy a presentar ya que me lo pides. Ésta es mi amiga Mónica, y este es... ¿Quién eres? ¿Cuál es tu nombre?</strong></li> </ul> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Ni en mis mejores y más alocadamente optimistas previsiones pude llegar a imaginar que realmente me la presentaría.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <ul> <li><strong>- Me llamo... me llamo... (¡Increíble, joder, se me había olvidado mi nombre!) Bueno, a veces me llaman Lobo, y a veces cosas peores... - dije recurriendo a los clásicos.</strong></li> </ul> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Tras una nueva y aún más espontánea carcajada de La Marquesa, que indudablemente se lo estaba pasando de coña con la extraña situación, ésta se recompuso y adoptó un tono falsamente solemne.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <ul> <li><strong>- Bien, ésta es mi amiga Mónica, y éste es nuestro compañero, Lobo. Creo que debéis conoceros mejor.,. - Mónica puso cara der verdadero pavor, pero ignorando su silenciosa suplica aterrorizada, La Marquesa la empujó aún más hacia mí - Sí, me parece que sois tal para cual... - Nueva carcajada, ahora ya jaleada por alguna de sus amiga- Venga, tomad unas cuantas copas, y bailad juntos, a ver qué tal... Ah, Mónica, cielito, mañana a primera hora quiero que me llames, ¿ok?, Quiero saberlo todo...</strong></li> </ul> <p><strong> </strong></p> <p><strong>No dijo nada. Nadie se oponía a la voluntad de La Marquesa. Nadie. Los Guardias Pijos nos abrieron paso con cínicas sonrisas dibujadas en sus estúpidos rostros, y, tomándola de la mano, la alejé de alli,  temblorosa como una oveja camino del matadero.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Esa cálida y primaveral noche de marzo de 1.988 fueron muchas cosas las que se perdieron, la mayoría para siempre.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Ozemigué, nuestro particular Príncipe Gitano de la Facultad, perdió, claro, su apuesta de diez mil pesetas conmigo. Diez mil pesetas con las que a los pocos días convidé a todos mis amigos hasta acabar las existencias (por otro lado exiguas) de whisky del bar de la Facultad.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>La Marquesa perdió su condición de Diosa viva. Si uno de los socialmente inadaptados como yo se había plantado frente a ella, se había atrevido a hablarle, y hasta se había llevado de la mano a una de las damas de su corte, por más que fuera la más servil de todas, es que no era ni tan intocable ni tan intratable. Su hasta entonces indiscutida mayestática distancia se esfumó, y aunque nunca fue una más, tampoco volvió a ser lo que había sido.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Yo perdí la primera porción de fe en el ser humano, que tantos años después es ya solo un lejano recuerdo. Perdí también mi hasta entonces inquebrantable opinión de que era mejor servir en el cielo que reinar en el infierno. Porque el cielo es tentador, sí, pero ser esclavo debe ser tan duro...</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Y Mónica... Mónica perdió la virginidad esa noche, más tarde, ya de madrugada. Fue en el rompeolas, en el viejo Seat 124 1800 Sport gris acero que me prestó MAF para llevarla a su casa. Y sí que la llevé, sí, pero no sin antes pararnos a contemplar la luna y descubrir las maravillas de la creación... Ah, si ese coche pudiera publicar sus memorias... Pero eso es ya otra historia...</strong></p> Janton tal cual http://s3.amazonaws.com/lcp/janton/myfiles/golgo1365x65.jpg http://janton.lacoctelera.net/post/2009/11/02/han-caido-41 Han caído los 41 2009-11-02T19:16:30+00:00 2009-11-04T00:00:45+00:00 <p><strong>Pues sí, niños y niñas, hoy cumplo cuarentayun años.</strong></p> <p><strong></strong></p> <p><strong>No me pesa la edad, o al menos no lo noto. Lo digo completamente en serio.</strong></p> <p><strong></strong></p> <p><strong>Tampoco, realmente, me siento más sabio ni más experimentado ni mejor preparado que antes.</strong></p> <p><strong></strong></p> <p><strong>Simplemente, soy más maduro, sí, eso sí, y más calvo, eso también. Y si algo siento distinto es una cierta perspectiva de las cosas que ayuda mucho a analizarlas y comprenderlas, y que hace muy poco que tengo. Desde luego no la tenía hace diez años, cuando más falta me hubiera hecho. Pero ya se sabe que la vida te deja obtener las cosas que quieres justo cuando ya no las necesitas...</strong></p> <p><strong></strong></p> <p><strong>Me fastidia, no, qué coño, ME JODE, sí señor, me jode bastante que a estas alturas del día solo me hayan felicitado, en este orden, Elma, mi madre y mi amigo Joey. Nadie más. Ni uno solo de todos aquellos a los que yo he ido felicitando puntualmente a lo largo del año. Coño, que son unos cuantos, alguno podría acordarse...</strong></p> <p><strong></strong></p> <p><strong>Ya sé, ya sé, es vanidad. Pues bueno, pues vale, soy vanidoso, sí, me gusta que se acuerden de mí al menos una vez al año, no creo yo que sea mucho pedir, que yo bien me acuerdo. En fin, aún quedan horas al día, tal vez algún despistado se acuerde ya entrada la noche. Pero con otros me temo que si no se han acordado ya...</strong></p> <p><strong></strong></p> <p><strong>No debería quejarme, lo sé. Tengo todo lo que necesito para estar bien, y no digo ser feliz porque esa palabra parece tentar al destino, como si cada vez que uno la pronuncia una irresistible fuerza sobrehumana tratara de arrebatarte todo lo que te da la felicidad de la que habías presumido. No, no diré que soy feliz. Pero estoy bien, sí, por primera vez en mi vida me siento a gusto con cómo estoy, dónde estoy y con quien estoy. No necesito más regalos porque no hay regalo mayor que ese.</strong></p> <p><strong></strong></p> <p><strong>Ah y por cierto no escribo el post esperando un aluvión de felicitaciones, eh? Es solo un desahogo, caramba, que me parece que me lo merezco...</strong></p> Janton tal cual http://s3.amazonaws.com/lcp/janton/myfiles/golgo1365x65.jpg http://janton.lacoctelera.net/post/2009/11/01/hoy-solo-siento-asco Hoy solo siento asco 2009-11-01T21:15:10+00:00 2009-11-02T18:53:19+00:00 <p><strong>Hace unos días os hablaba del amigo que se había suicidado en mi pueblo, de su muerte tan inesperada como inexplicable para mí. Un hombre aparentemente feliz, que aparentemente lo tenía todo... Recuerdo que ya en aquel artículo, aún impactado por la noticia, salía al paso de los rumores sobre su viuda, insidias que entonces consideré viles murmuraciones, cochinas calumnias propias solo de mentes insanas y envidiosas.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Lo mismo dije el pasado lunes, cuando me explicaron que la viuda, podría decirse que aún caliente el cuerpo de su marido, a quien habían enterrado el sábado anterior, había vendido ese mismo día y con cierta premura varias docenas de reses vacunas de la granja. Tendrá deudas, pensé, habrá pagos atrasados o créditos vencidos a los que hacer frente. La explotación daba beneficios, sí, pero con fuertes inversiones en materiales y maquinaria. La viuda aún tenía para mí el beneficio de la duda, por más que quien me lo explicaba me asegurara que no había deudas y que ella simplemente hacía lo que siempre había querido hacer: Dilapidar el patrimonio que a él le costó toda una vida de esfuerzo y trabajo obtener, y que hasta el día de su muerte le tenía racionado, dejándole gastar con cuentagotas. Me insistían en que el matrimonio era una farsa, que él para ella era solo una máquina de hacer dinero. Pues nada, no me lo creía, no quería creerlo.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Hoy, hoy precisamente, día de todos los santos, ha sido mi madre quien me ha explicado indignada hasta la furia como ella, la viuda, se ha presentado en el cementerio donde su marido lleva poco más de una semana enterrado conduciendo un lujoso y caro Mercedes que precisamente hoy estrenaba, y bien acompañada de cierto sujeto bien conocido en la comarca tanto por su nula catadura moral como por su lucrativa afición de vivir de las mujeres. Bueno, de las mujeres, así en general, no. Solo de aquellas que pueden pagar sus exquisitos caprichos y mantener su altísimo tren de vida.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Como imaginaréis tratándose de una pequeña y pacata comunidad, el escándalo ha sido mayúsculo, cosa que a ellos, ciertamente, no ha parecido inquietarles lo más mínimo. Bien cogiditos de la mano y sin disimular arrumacos ni carantoñas, han depositado cínicamente un ramo de flores sobre la sepultura del marido muerto que les esponsoriza con el dinero de la herencia, seguro que muy a su pesar, su grotesca aventura. No le ha importado a la viuda mostrarse ante el pueblo entero y ante sus propios hijos, llorosos y atónitos, en el trance de representar el papel de ramera de la peor calaña. Y yo, ahora mismo, hoy, qué queréis que os diga, hoy solo siento asco.</strong></p> Janton tal cual http://s3.amazonaws.com/lcp/janton/myfiles/golgo1365x65.jpg http://janton.lacoctelera.net/post/2009/10/27/la-vida-gris La vida en gris 2009-10-27T13:15:38+00:00 2009-10-28T01:05:02+00:00 <p><strong>Suena el despertador puntualmente a las 07:45 y salto de la cama. Siempre me levanto primero y dejo que Elma remolonee un rato. Además de por costumbre (y porque ella es bastante más dormilona que yo), ahora lo hago con algo más de prisa porque a las 08:00, con puntualidad suiza, empiezan a trabajar en las obras de Gran Vía, que en estos momentos se desarrollan justo bajo la ventana de mi dormitorio, y una vez iniciada la estridente sinfonía de motores, golpes, voces y quejidos, ya sí que es imposible seguir durmiendo.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>La mañana es gris, como todas las mañanas de los días precedentes. Ese gris plomizo apagado, mortecino y triste, tan propio del otoño. Ese gris que acaba contagiándonos a todos de pena y melancolía.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Elma y yo desayunamos, como cada noche que compartimos lecho, en el mismo bar de siempre, que ya no es exactamente el mismo, porque sus antiguos dueños lo han vendido a una cadena hostelera que se está quedando con todos los bares en traspaso de la ciudad. Al menos con todos los que no se quedan antes los chinos. Echamos de menos a los antiguos camareros, sin menospreciar a los actuales. Esa barra ha oído tantas conversaciones susurradas a oído, esos taburetes han presenciado tantas escenas de cariño y de tensión, tantos momentos determinantes en nuestra relación, que el traspaso parece habernos arrebatado algo que nos era particular y propio, como si hubiéramos perdido nosotros también parte del negocio.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Nuestros trabajos, tanto el de Elma como el mío, inician por estas fechas su temporada alta, y ambos estamos sufriendo ya ahora, aunque aún no haya empezado ni por asomo el invierno, un fuerte aumento de faena. El sábado en mi trabajo fue un auténtico caos, hasta tal punto que para que el domingo no pasara lo mismo o peor, que los domingos son siempre complicados, se movilizó a todo el personal disponible que pudo y quiso acudir al centro a reforzar el equipo. Encontrarme a cuatro de los cinco directivos del "Top Five" trabajando un domingo a las 22:00 es algo por lo que mereció la pena ir a trabajar ese día. Lo malo, más allá de la anécdota, es que esto es solo el principio. Los próximos cuatro meses, por lo menos, van a ser así, entre el desbordamiento crónico y el colapso absoluto, con absolutamente todos los centros y servicios saturados. A Elma le pasa exactamente lo mismo, con la diferencia de que yo estoy en un centro coordinador y mis broncas son siempre telefónicas. Ella hace atención presencial de clientes, y les tiene que aguantar gritos y malos modos, insultos y chillidos, justo delante de la cara.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>El pueblo recupera lentamente la normalidad tras el impacto brutal que representó el suicidio ocurrido la semana pasada, y ya empiezan (poco han tardado) las malas lenguas, los bichos malos y venenosos que allí habitan, a meter cizaña en el asunto. Que si a la viuda no se la vio muy afectada en el entierro (Esperarían tal vez que se arrojara a la pira funeraria para arder con los restos de su marido al antiguo estilo hindú), que si tendrá ya otro hombre de "recambio", que si el muerto al hoyo y el vivo al bollo... Yo ya sabía que aparecerían estas lenguas viperinas que se alimentan del dolor ajeno, pero me ha sorprendido la gran celeridad y la tremenda dureza de sus ataques. Como dice mi madre, con la que por una vez y sin que siente precedente estoy de acuerdo, si la envidia fuera tiña...</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Finalmente fuimos capaces de encontrar día y hora para juntarnos los cuatro fantásticos en la que seguramente ha sido la última reunión a la que acudiremos todos a la vez, y hasta la alegría de ese encuentro tan largamente esperado se vio empañada por esa tristeza otoñal que parece invadirlo todo. Jeff vive una situación laboral delicada. Está desarrollando un proyecto técnico que le ocupará aún unos cuantos meses más en los que tiene garantizado el sueldo, pero cuando lo finalice y entregue no hay ninguna otra tarea asignada, y en su empresa apenas hay carga de trabajo, así que se ve en la calle a principios del año que viene, eso si la empresa no quiebra antes. Joey, desterrado en la Ciutat de la Justícia, echa de menos el centro urbano, ese Eixample donde ha trabajado siempre, como el comer. Y Rick, bueno, qué decir de Rick. Se irá de Barcelona en cuanto pueda, en enero mejor que en marzo, y siempre y en todo momento parece querer hacer partícipe a todo el mundo de su condición de hombre comprometido, empezando por nosotros. Sin previo aviso se presentó en la reunión acompañado del hijo veinteañero de su mujer, ejerciendo creo que más allá de lo debido su recién estrenado papel de padrastro, algo que enrareció un tanto el ambiente. No era el momento de tales alardes familiares. Después de meses sin estar todos juntos, después de esperar tanto para vernos, los otros tres pensábamos más bien en una de esas balsámicas charlas de amigos que durante todos estos años nos han servido de desahogo y pomada para nuestras almas. Con el muchacho presente no se podían, por razones evidentes, abordar ciertos temas, y eso nos cortó mucho el rollo, demasiado, creo yo, entre viejos amigos de toda la vida. Allá cada cual con su criterio y su responsabilidad, pero lo que es yo, nunca me hubiera presentado en una de estas reuniones imponiendo a los demás la presencia de Carolo, el hijo de Elma, no al menos sin haberlo avisado y consultado antes con los demás. Tras la reunión, volví a casa invadido de cierta triste melancolía por lo que pudo haber sido y no fue, y más aún, por lo que era antes y no volverá a ser jamás.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Hoy finalmente ha salido el sol, y dicen los meteorólogos que a lo largo de la semana mejorará el tiempo y subirán las temperaturas. Lo espero. Quiero dejar de vivir aunque solo sea por unos días esta vida en gris que he estado viviendo pesadamente la pasada semana.</strong></p> Janton tal cual http://s3.amazonaws.com/lcp/janton/myfiles/golgo1365x65.jpg http://janton.lacoctelera.net/post/2009/10/25/por-lo-hiciste ¿Por qué lo hiciste? 2009-10-25T03:49:32+00:00 2009-10-27T17:44:02+00:00 <p><strong>No lo comprendo. Nadie lo comprende. Y por una vez, nadie es auténticamente NADIE.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Porque tú lo tenías todo, absolutamente todo, eras la envidia del contorno y lo sabías. No, no me creas iluso, ya sé que las apariencias engañan, que podías parecer feliz por fuera mientras mil dolores que solo tú conocías te desgarraban las entrañas. Pero qué quieres que te diga, si de alguien no lo hubiera creído, es precisamente de ti.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Tenías familia, una esposa que te quería y dos hijos aún adolescentes. Y madre, por Dios bendito, que aún tienes madre! A un hombre común la familia le suele aferrar al mundo, le da las suficientes alegrías y preocupaciones como para que se dedique la mayor parte de la vida a ellos, a criarles, educarles, mantenerles, apoyarles, qué se yo. Un hombre de familia, como indudablemente tú eras, no suele abandonarles así sin más, bruscamente, inopinadamente, traumáticamente.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>También tenías dinero. Ya, ya sé que el dinero no lo es todo, que no da la felicidad, que según dicen los ricos también lloran, que vale, que sí, que muy bien, que de acuerdo. Pero las penas con pan son menos, y tú tenías mucho pero que mucho pan, el suficiente para no tener preocupaciones al respecto por el resto de tu previsiblemente larga vida. Tenías una empresa en pleno funcionamiento que daba sus buenos beneficios, y te permitías si no lujos sí buenos caprichos. De hecho, pasabas por ser el más rico del lugar. Y los ricos suelen tener un fuerte instinto posesivo, de conservación de lo suyo. ¿Cómo has podido abandonarlo todo y a todos así sin más? Porque eso es lo que has hecho, abandonar, rendirte, cortar con todo de la manera más radical y abrupta.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Ni puedo imaginar lo que pasó por tu cabeza en los instantes anteriores al momento fatídico en que pusiste la soga alrededor de tu cuello, ni quiero elucubrar con lo que debiste sentir cuando te dejaste caer desde la pila de balas de paja a la que te habías subido, y quedaste colgado por el cuello de aquella vieja viga de madera, la viga que tu padre colocó con sus propias manos cuando construyó las cuadras con madera y adobe. No me cabe en la cabeza que lo hicieras a escasos treinta metros de la casa donde tu mujer preparaba la cena, que permitieras que fuera tu propio hijo quien te descubriera, quien presenciara alucinado el macabro espectáculo de tu cuerpo inerte balanceándose suspendido del techo.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Me cuentan que un verdadero gentío ha acudido a tu funeral. Que tu familia está rota, ahogada en dolor. Que nadie comprende qué motivos has podido tener para acabar así. Yo tampoco los comprendo. Analizo una y otra vez mis recuerdos de nuestro último encuentro el pasado verano, y no soy capaz de hallar ni una sola pista que me conduzca a lo que sea que ha podido pasarte para acabar así, colgado de una viga con poco más de cuarenta años. Y cuanto más lo pienso más veces me pregunto ¿Por qué lo hiciste?</strong></p> Janton tal cual http://s3.amazonaws.com/lcp/janton/myfiles/golgo1365x65.jpg http://janton.lacoctelera.net/post/2009/10/16/yo-comprendo-pero Yo lo comprendo, pero... 2009-10-16T03:10:57+00:00 2009-10-22T09:24:03+00:00 <p><strong>Yo comprendo que es un servicio nuevo y, a lo que parece, complejo. Y que por tanto no bastará para aprenderlo la típica formación rapidita de media hora hecha así medio en broma a la salida de un turno de trabajo por el primer jefecillo que nos pille por banda, sino un curso digamos serio de varias horas y con formadores expertos.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Yo comprendo que hay prisa, aunque eso no es culpa nuestra, sino del listo que decidió sacar al mercado el nuevo servicio y toda la gama de productos derivados a principios de Octubre y no darnos la formación hasta mediados de mes.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Yo comprendo que la empresa farmacéutica que fabrica los productos y ofrece los servicios es una de las más importantes de Europa, y uno de nuestros mejores clientes, al que mis jefes consideran prioritario satisfacer como sea. Repito, en mayúsculas. COMO SEA.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Yo comprendo que  viene desde Suiza la mismísima Product Manager para supervisar esta formación inicial, y que la Product Manager en cuestión es una alemana con cara de estreñida y modales de perro de presa a la que tendremos que bailar el agua mientras ella lo husmea todo y lo critica todo, enviando puntuales y detallados informes de todos y cada uno de nuestros fallos (de los aciertos no, que es nuestra obligación acertar siempre) a las oficinas centrales de su empresa, donde los ejecutivos suizos analizarán milimétricamente si "damos la talla" o no para gestionar sus asuntos en España.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Yo comprendo todo eso, claro que lo comprendo. Y comprendo que los nervios de mis jefes estén a flor de piel, y que quieran contar para superar la dura prueba con todos los Coordinadores cuyos equipos desarrollarán el trabajo de base, así como con Supervisión y con nuestro "Top Five" médico. Que sí, que lo comprendo, de verdad.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Pero si tengo que trabajar el lunes 19 de 22.00 a 08.00, en mi turno habitual, y volver a trabajar la noche del martes 20 de nuevo de 22.00 a 08.00, también en mi turno habitual, y nadie va a darme fiesta, ni cambiarme el turno, ni suplirme, ninguno de esos dos días, es imposible, repito en mayúscula, IMPOSIBLE, que asista a la formación de marras el martes 20 en sesión doble de 09.00 a 13.00 y de 15.00 a 19.00</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Ya pueden venir no esa hosca Product Manager, sino su jefa la temible Brand Manager, o mejor aún, el despótico Director General, e incluso el mayestático Presidente mismo, y aún diría más, pueden venir todos los suizos del mundo, montados a lomo de vacas moradas de Milka, a decirme lo contrario, que, insisto aún a riesgo de hacerme pesado, es IMPOSIBLE.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>¿Algo de lo dicho no ha quedado suficientemente claro?</strong></p> Janton tal cual http://s3.amazonaws.com/lcp/janton/myfiles/golgo1365x65.jpg http://janton.lacoctelera.net/post/2009/10/15/lo-doy-perdido Lo doy por perdido 2009-10-15T03:22:00+00:00 2009-10-22T00:32:25+00:00 <p><strong>Efectivamente, inexorablemente, lo doy por perdido. No moveré ni un dedo por tratar de cambiar una situación que preveo tan dolorosa como inevitable.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Ha sido mi mejor amigo durante muchos años, incluyendo los más convulsos y difíciles. Ha sido lo más parecido a un hermano que llegaré a tener nunca, sabiendo como sé que mis verdaderos medio hermanos, hijos de mi padre con su segunda mujer, no ejercerán tal función. En los ya lejanos años de la adolescencia hablé con él más que con nadie, pasé más horas en su casa que en la mía, compartiendo actividades, locuras, música y sueños, y hasta, en uno de mis característicos rasgos de egoísmo, le usufructué a su madre, que acabó convirtiéndose un poco en la madre de todo el grupo, esa madre postiza que me oyó confesiones que mi auténtica madre jamás soñó oír de mis labios. Precisamente por postiza, y como el roce hace el cariño, su madre acabó siendo más mujer que madre para mí, pero dejemos ahora esa historia, demasiado oscura y sórdida para este blog. Supongo que la composición de lugar de la intensísima relación de algo más que amistad que hemos tenido Rick y yo ya os la habéis hecho.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Sin embargo, tal y como titulo este artículo, lo doy por perdido. El amor y el destino se lo llevan lejos. No muy lejos en realidad, a un pequeño y pintoresco pueblecito de la costa sur de Tarragona, pero sí lo suficiente para que sus visitas a Barcelona sean cada vez más escasas y espaciadas, para que quedar con él sea difícil y problemático. Y eso que aún trabaja en la ciudad condal. A partir de enero o febrero, cuando pida el traslado, ya no nos veremos más que un par de veces al año, y eso con suerte. De hecho, después de lo ocurrido el domingo, ya ni eso espero.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>El domingo por la tarde fuimos Elma y yo con Rick y su novia, llamémosla Miranda, a conocer al pequeño Angelito, hijo recién nacido de nuestros amigos Miguel y María. Tardó poco Miranda en demostrarme su hostilidad, que hasta ahora no le había notado. En el corto trayecto desde el punto de encuentro en el arco de triunfo hasta la casa de nuestros amigos ya me soltó un par de puyas totalmente innecesarias en medio de una conversación sobre nuestros respectivos trabajos. Después, llegados a casa de Miguel y María, la visita fue normal, centrándose por supuesto toda la conversación en Angelito, pero en cuanto pusimos de nuevo pie en la calle de nuevo volvió el desencuentro, las respuestas cortantes y el continuo y absurdo enfrentamiento. Rick parecía no enterarse, silencioso y abstraído, pero Elma captó perfectamente la dureza del tono de Miranda para conmigo.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>He pasado por esto otras veces, ya no me pilla de sorpresa. He visto dinamitarse grupos de amigos aparentemente sólidos por incompatibilidades de sus respectivas parejas. Sé que no hay nada que hacer, Rick nunca me elegirá a mí en una teórica pugna con ella, y es que evidentemente jamás le voy a plantear tan ridículo ultimátum. Si a ella no le caigo bien, como parece, me retiraré discretamente, y tan solo esperaré con paciencia  que él me necesite, si es que tal cosa ocurre, para demostrarle que yo sigo siendo su amigo y que pase lo que pase podrá contar conmigo cuando sea y para lo que sea.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>He pasado días pensando en ello, he estado tristón y algo alejado del mundo. Elma dice que no vale la pena disgustarse por quien me desprecia sin conocerme, y que ni siquiera vale la pena lamentar la pérdida de un amigo que se deja manipular de esta manera. Rick debiera conocerme mejor que nadie, y estar por encima de los dardos de su novia. Lo comprendo, claro, y admito que tiene razón, pero no es ella la que pierde un amigo...</strong></p> Janton tal cual http://s3.amazonaws.com/lcp/janton/myfiles/golgo1365x65.jpg http://janton.lacoctelera.net/post/2009/10/12/declaracion-jurada-del-recluso-rommel-broom Declaración jurada del recluso Rommel Broom 2009-10-12T00:20:51+00:00 2009-10-15T03:55:21+00:00 <p><img src="http://s3.amazonaws.com/lcp/janton/myfiles/15executex200.jpg" alt="" /></p> <p><strong>Un equipo de aplicación de la pena capital en el Estado de Ohio fracasó en el intento de matar con una inyección letal a Romell Broom, de 53 años, el 15 de septiembre pasado. La ejecución fue suspendida por el gobernador, Ted Strickland, después de que el condenado hubiera recibido 18 pinchazos en diversas partes del cuerpo. Lo que sigue es la traducción de la declaración presentada por el superviviente de este ajusticiamiento fallido.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>EN EL TRIBUNAL DE DISTRITO DE ESTADOS UNIDOS</strong></p> <p><strong>DISTRITO SUR DE OHIO</strong></p> <p><strong>ROMELL BROOM contra TED STRICKLAND</strong></p> <p><strong>CONDADO DE SCIOTO. ESTADO DE OHIO</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>DECLARACIÓN JURADA DE ROMELL BROOM:</strong></p> <p><strong>Por la presente, yo, Romell Broom, declaro y doy fe de lo siguiente:</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>1. Estoy interno en el corredor de la muerte en el Estado de Ohio.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>2. Mi ejecución estaba prevista para el martes 15 de septiembre de 2009. La ejecución debía llevarse a cabo en la Prisión Sur (Southern Correctional Facility, SOCF), en Lucasville, Ohio.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>3. Los funcionarios de prisiones me llevaron de la Penitenciaría del Estado de Ohio a la SOCF, el 14 de septiembre de 2009.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>4. Tras mi llegada, vino una enfermera al lugar en el que estaba albergado, la celda J-1. La enfermera llegó, encontró dos venas en mi brazo derecho y mi brazo izquierdo, me ató el brazo y tomó nota de lo que había encontrado.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>5. Después de que viniera la enfermera, los funcionarios de prisiones estuvieron ofreciéndome líquidos todo el tiempo. Yo acepté. Durante ese día bebí café, Kool-Aid y agua. Tomé siete tazas de café, cinco tazas de agua y tres tazas de Kool-Aid.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>6. El 15 de septiembre de 2009, me desperté, me duché y hablé con mi hermano por teléfono. En un momento dado, el jefe de los funcionarios encargados de la ejecución me contó que uno de los tribunales estaba revisando mi caso y que la ejecución se había retrasado mientras tanto. Debido a la longitud del retraso, creí que el tribunal iba a aceptar mis argumentos en favor de un recurso.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>7. Sin embargo, alrededor de las 14.00, mi abogada me informó de que el tribunal había rechazado mi apelación y que no quedaban más vías de acción. El Estado iba a seguir adelante con mi ejecución.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>8. Cuando estaba en la celda, el funcionario jefe Phillip Kerns entró con varios guardias y me leyó la orden de ejecución. Después entraron dos enfermeros que me dijeron que me tumbase. Uno de los enfermeros era un hombre blanco y la otra una mujer blanca.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>9. Había tres guardias presentes en la habitación. Un guardia estaba a mi derecha, otro a mi izquierda y otro junto a mis pies.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>10. Los enfermeros intentaron acceder simultáneamente a las venas de mis brazos. La enfermera intentó en tres ocasiones acceder a las venas en el centro de mi brazo izquierdo. El enfermero intentó en tres ocasiones acceder a las venas en el centro de mi brazo derecho.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>11. Después de esos seis intentos, los enfermeros me dijeron que descansara un poco. Seguí tendido en la cama durante dos minutos y medio, aproximadamente.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>12. Después de la pausa, la enfermera intentó dos veces acceder a las venas de mi brazo izquierdo. Debió de pinchar un músculo porque el dolor me hizo gritar. El enfermero intentó tres veces acceder a las venas de mi brazo derecho. La primera vez, el enfermero consiguió acceder a una vena en mi brazo derecho. Intentó insertar la vía intravenosa, pero la perdió y empezó a correrme la sangre por el brazo. La enfermera salió de la habitación. El funcionario de prisiones le preguntó si se encontraba bien. Ella respondió: "No", y se fue.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>13. Los funcionarios encargados de la ejecución declararon que aquello era difícil para todos y sugirieron hacer otra pausa. Entonces se fue el enfermero. El funcionario que estaba a mi derecha me tocó en el hombro derecho y me dijo que me relajara mientras descansábamos un momento. A esas alturas, estaba muy dolorido. Las heridas de los pinchazos me dolían y hacían que me fuera difícil estirar o mover los brazos.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>14. El enfermero regresó con unas toallas calientes que colocó en su brazo izquierdo. Colocó las toallas sobre mis brazos y masajeó mi brazo izquierdo. Me dijo que las toallas les ayudarían a acceder a las venas.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>15. Después de aplicar las toallas, el enfermero intentó acceder a mis venas, una vez en el centro de mi brazo izquierdo y tres veces más en la mano izquierda. Después del tercer intento de acceder a las venas en las manos, el enfermero comentó que el consumo de heroína me había dañado las venas. Ese comentario me disgustó porque nunca he consumido heroína ni ninguna otra droga intravenosa. Le repliqué al enfermero que nunca le había dicho que hubiera consumido heroína.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>16. El enfermero siguió diciendo que la vena estaba allí pero que no podían cogerla. Intenté colaborar ayudando a atar mi propio brazo. Un funcionario de prisiones se acercó, dio un golpecito en mi mano para indicar que él también veía la vena e intentó ayudar al enfermero a localizarla.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>17. El jefe de los funcionarios encargados de la ejecución me dijo que iban a hacer otra pausa y volvió a decirme que me relajara.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>18. Entonces me descompuse. Empecé a llorar porque me dolía todo y mis brazos estaban inflamándose. Los enfermeros estaban pinchando agujas en zonas que ya estaban inflamadas y con hematomas. Pedí que interrumpieran el proceso y pedí hablar con mi abogada.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>19. El jefe de los funcionarios encargados de la ejecución me pidió que me sentara para que la sangre circulase mejor. Entonces entró en la habitación la enfermera jefe, una mujer asiática.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>20. La enfermera jefe intentó acceder a las venas en mi tobillo derecho. Pidió que alguien le diera "un veinte" y alguien le entregó una aguja. Durante ese intento, la aguja me pinchó en el hueso y fue muy doloroso. Grité. Al mismo tiempo que la enfermera jefe intentaba acceder a una vena en la parte inferior de mi pierna izquierda, el enfermero intentó acceder a una vena en mi tobillo derecho. Después de esos intentos fallidos, la enfermera jefe cogió la aguja y salió de la habitación.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>21. El enfermero hizo otros dos intentos de acceder a las venas en mi mano derecha. Parecía que habían desistido ya del brazo izquierdo porque estaba hinchado y lleno de hematomas. El nivel de dolor estaba en el máximo. Me habían pinchado al menos 18 veces en múltiples zonas, todo con la intención de inyectarme unas drogas que iban a quitarme la vida.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>22. El jefe de los funcionarios encargados de la ejecución volvió a decirme que me relajara. Hubo conversación entre los funcionarios sobre el hecho de que podían ver las venas.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>23. Al cabo de un rato, el director, Terry Collins, entró en la habitación y me dijo que iban a interrumpir la ejecución. Collins indicó que valoraba mi cooperación y que tomaba nota de mis intentos de ayudar al equipo. También expresó su confianza en su equipo de ejecución y su profesionalidad. El director Collins me dijo que iban a llamar al gobernador Strickland para informarle de la situación.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>24. Cuando se fueron los enfermeros y el director Collins, los funcionarios me preguntaron si me apetecía un café y un cigarrillo. Yo seguía en la cama con las luces atenuadas.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>25. Aproximadamente media hora después, mi abogada, Adele Shank, vino y me dijo que el gobernador había dictado la orden de aplazar la ejecución una semana. Le hablé a la abogada Shank de mi dolor y le enseñé las zonas que tenían hematomas.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>26. Después de que se fuera la abogada Shank, los funcionarios de prisiones me trasladaron al hospital.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>27. A la mañana siguiente, mis brazos empezaron a dar más señales de hematomas e inflamación. Cada sitio del brazo en el que se había hecho un intento mostraba hematomas e inflamación visibles. Algunos de los hematomas de las manos y el tobillo han desaparecido y parte de la inflamación desapareció a lo largo de la tarde siguiente.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>28. Todavía hoy, mis brazos tienen grandes hematomas visibles, y siguen estando inflamados. Los múltiples sitios en los que los enfermeros trataron de acceder a mis venas siguen doliéndome.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>29. Los funcionarios de prisiones decidieron mantenerme en la SOCF durante la semana de aplazamiento. Durante este tiempo, estoy constantemente bajo observación del equipo encargado de la ejecución y los guardianes.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>30. Esperar a ser ejecutado es angustioso. Me produce mucha tensión pensar en que el Estado de Ohio tiene la intención de causarme el mismo dolor físico la próxima semana.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>31. Me veo obligado a recordar constantemente el hecho de que la semana próxima tendré que sufrir la misma tortura que el Estado de Ohio me infligió el martes 15 de septiembre de 2009 , porque no ha habido ningún cambio en el protocolo de ejecución de Ohio y no ha habido ningún cambio en mis venas. El declarante no tiene nada más que decir.</strong></p> <p><em><strong>Rommel Broom</strong></em></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Jurado, afirmado y suscrito en mi presencia el 17 de septiembre de 2009.</strong></p> <p><strong>Marcia Dukes, notaria pública.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>(Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia)</strong></p> Janton tal cual http://s3.amazonaws.com/lcp/janton/myfiles/golgo1365x65.jpg http://janton.lacoctelera.net/post/2009/10/08/el-doloroso-ataque-del-mosquito-tigre El doloroso ataque del mosquito tigre 2009-10-08T12:42:58+00:00 2009-10-12T00:40:26+00:00 <p><strong><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/janton/myfiles/aedes-albopictus.jpg" alt="" />Para medir solo entre cinco y diez milímetros, el mosquito tigre (Aedes Albopictus, el simpático bichito de la fotografía superior) tiene gran capacidad para irritar, molestar, y dicho en plata, joder.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Elma me telefoneó poco antes de su hora de salida, cuando ya me estaba yo medio preparando para ir a buscarla, contándome que varias picaduras de insecto se le estaban poniendo con mal aspecto, que además le dolían, y que por tanto se iba corriendo a urgencias. Yo, la verdad, pensé que exageraba. Veo cada día (Mejor dicho, cada noche) a muchos sanísimos pacientes colapsando las urgencias por auténticas chorradas, y por pura deformación profesional tiendo a minimizar tanto como ellos exageran. Por tanto, sin preocuparme poco, mucho ni nada de los síntomas que me explicaba, quedé con ella para acompañarla, pensando solo en cómo convencerla de que no fuera a "molestar" a los médicos de guardia con sus picaduras. Mea culpa. Debí hacerle más caso, y pensar que no es exagerada, alarmista ni quejica, y que por tanto si se asustaba de una picadura es que la dichosa picadura no era normal.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Y no lo era, no, pasmado me quedé cuando nos encontramos en el andén de la línea 2 del metro y me enseñó su brazo derecho y sobre todo su pie izquierdo, en el que los mosquitos se habían cebado: La roncha del brazo era francamente grande, de unos seis centímetros, hinchada y enrojecida, y según ella bastante dolorosa. Pero es que el pie estaba irreconocible, tres picaduras lo habían inflado hasta la deformidad, había tenido que quitarse el zapato y ponerse una zapatilla de deporte de hombre que alguien le había prestado, y aún así apenas podía andar. Hice acto de contrición por mis pasadas desconfianzas, y fuimos deprisa al centro de atención continuada.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Tras una hora de espera, que para la acumulación de gente que suele haber en Manso no es casi nada, inyección de Polaramine, receta de pomada con corticoides a untarse tres veces al día en los ronchones, y a casita a descansar aplicándose hielo en la hinchazón hasta que baje, o hasta que duela, lo que primero ocurra.</strong></p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>Hice penitencia por mis malos pensamientos mimándola todo lo que pude, haciéndole la cenita, yendo y viniendo a cambiarle la bolsa de hielo cuando se calentaba, ajustándole los cojines en el sofá, y en general tratando de que por una noche se sintiera una reina mora, aunque la verdad, adormilada por los antihistamínicos, Elma no se daba mucha cuenta de nada de lo que ocurría alrededor suyo. Pero a mí me bastaba verla así, dormida tranquila sobre los cojines, para sentirme feliz.</strong></p>