A las ocho de la mañana ya estaba levantado, duchado, vestido y desayunado. El miércoles anterior, en la sesión semanal con el grupo de preparación de oposiciones, habíamos tenido una bizantina discusión sobre si mantener las sesiones semanales de los miércoles 24 y 31 de Diciembre o hacer vacaciones navideñas hasta pasado fiestas. Todos estuvimos de acuerdo en descansar el 31, pero el 24… A ver, la convocatoria ya está publicada en el BOE, el primer examen será en cuatro o cinco meses, estamos en la recta final, y todo tiempo que se dedique a su preparación es poco. Bien cierto es que la mayoría de opositores tenían compromisos de toda índole el día de nochebuena, así que se decidió hacer una sesión excepcional en horario de mañana. A mí, la verdad, me iba como el culo. Pero como alguna vez he dicho, después de ocho años y medio en turno de noche, ya tengo asumido que el raro y problemático, en cuanto a horarios se refiere, soy siempre yo, así que me toca a mí aguantar sin condicionar horarios ajenos. En resumen, que ayer 24, aunque trabajaba por la noche y de gusto me hubiera levantado tarde, me tocó madrugar y pasar la mañana en una dura sesión de preparación de oposiciones que finalizó pasadas las 13.30, con el tiempo justo de preparar y comer lo primero que pillé por la nevera.

Después de comer apenas me dio tiempo a ordenar, clasificar y repasar los apuntes tomados y los temas estudiados por la mañana, y ya tuve que ponerme a preparar la mochila del trabajo. Ayer nos habían cambiado el horario de manera extraordinaria, y debíamos entrar una hora antes de nuestro turno habitual, a las 21.00, para que los compañeros del turno de tarde pudieran salir también antes de su hora habitual de finalización, a las 21.30, y de este modo permitirles cenar en familia. Que los compañeros de tarde puedan disfrutar la nochebuena en familia es una idea solidaria y todo lo que queráis, pero aunque ya entiendo que los que nos toca trabajar esa noche por definición no tenemos planes y podemos entrar un poquito antes sin perjuicio alguno, comernos nosotros solos la punta de trabajo que indefectiblemente acompaña el momento de la cena, con el añadido de que la cena de nochebuena producen más indigestiones y reacciones alérgicas alimentarias que ninguna otra cena en el año… Ufff… Las pasamos realmente moradas hasta más allá de la medianoche.

Al menos, eso sí, el trabajo intenso hizo pasar más deprisa las horas, hasta que ya de madrugada la cosa se calmó lo suficiente como para sacar turrones, neulas, surtido de embutidos, tabla de quesos, empanadas y canapés de salmón, y poder celebrar entre compañeros esa celebración navideña que nos había estado vedada realizar con nuestras familias. Aunque ayer, cual si de una maldición se tratara, tampoco eso me dejaron disfrutar, pues a media celebración y por pura casualidad en medio de una conversación trivial me enteré de que se me ha estado ocultando por parte de mis superiores cierta información trascendental para mi equipo y para mí que ya está confirmada a otras personas interesadas… ¿Por qué no me lo han dicho a mí si soy el primero que debiera haberlo sabido? ¿Temen mi reacción? ¿Me van a envolver el marrón con papel maché para regalármelo por Reyes?

El mal rollo que me provocó el descubrimiento de esta noticia me amargó un poco el resto de la noche, aunque me puse mi máscara sonriente y cuando por fin a las 07.00 llegaron los compañeros del turno de mañana que nos daban el relevo yo parecía la viva imagen de la felicidad navideña, solo me faltaba la barba blanca para ser Papá Noel. Como habíamos entrado una hora antes, también nos tocaba salir una hora antes de lo habitual, así que a las 08.00 ya estaba en mi casa de nuevo. 24 horas, mucho trabajo y una comida de tarro después de haberme levantado en la primera hora de la mañana de nochebuena, me metía de nuevo entre sábanas en la apenas comenzada mañana de navidad. Pero sinceramente, ya quitada la máscara, descompuesta la sonrisa y a solas conmigo mismo y con mi verdad, sentía muy poco, por no decir nada de espíritu navideño…

La imagen que ilustra el tema se titula “stressed”. Ignoro su autor.