La pasada primavera el Ángel de
Anoche me sentía sanamente alegre, como siempre que comparto éxitos ajenos, que alegrarse de los propios implica algo de vanidad. Era noche de amigos, reunión ordinaria de los cuatro fantásticos. Aunque solo estábamos tres, celebrábamos dos buenas noticias. Joey tomó posesión el lunes de su nuevo cargo, un peldaño más alto en el escalafón administrativo del ministerio. Rick, el gran ausente, aprobó el primer examen de la promoción interna que, si supera el segundo, puede elevarle al Olimpo. Como ninguno de nosotros es envidioso, y todos nos alegramos de los triunfos de los demás, nos sentíamos bien, y la charla era amena, jalonada de bromas y risas.
Elma llegó a ese bar que ya se ha convertido en nuestra sede social pasada la medianoche, y desde que entró por la puerta supe que algo malo había ocurrido. Contraía forzadamente sus labios, y un velo de oscuridad empañaba su habitualmente brillante mirada. No obstante, no dijo nada, y yo respeté su silencio no preguntando nada tampoco. Saludó afectuosamente a mis amigos, se sentó con nosotros y compartió la alegría por las buenas noticias, aunque solo una ligera sonrisa afloraba a su boca. Después, tras despedirnos de Jeff y Joey en la esquina de Fontanella, mientras paseábamos con las manos entrelazadas por delante del Hard Rock Café de Plaza Catalunya, camino de mi casa, aprovechando que allí hay algo más de luz, pues quería ver bien su cara, me giré hacia ella y le pregunté sin rodeos “¿Qué ha pasado?” Elma hipó nerviosamente, y creí que rompería a llorar. No lo hizo. Con gran esfuerzo, respiró hondo y se sobrepuso. “A mi hermano J. Lo han ingresado hoy en Calde. Le han detectado cáncer de pulmón, parece que muy extendido”. Creen que puede haber metástasis en la vejiga…” Cáncer, extendido y metástasis en la misma frase no es un diagnóstico, sino una condena, eso lo sabe Elma tan bien como yo. Un frío glaciar me invadió. Miré tras ella. El Ángel de
J. ha sido siempre la oveja negra. El raro, el oscuro, el marginado. El protagonista del más escabroso capítulo de la historia familiar de Elma. Es algo que no escribiré aquí, que debe quedar para nosotros. Elma es la menos afectada, pues lo vivió todo a distancia. Por circunstancias que serían demasiado largas de explicar lleva desde los doce años viviendo sola, y desde los diecisiete en Barcelona, a mil kilómetros de su familia. Para sus padres y sus otros hermanos, sin embargo, la tragedia personal de J. ha afectado mucho sus vidas. La madre de Elma quiere más a J. que a ningún otro de sus hijos, eso lo saben los demás hermanos, y lo asumen y les parece lógico porque sin duda es quien más ha necesitado que le quieran. El padre de Elma es el único que pudo controlar los brotes psicóticos de J., que pudo educar, o mejor domar, su irreductible carácter. Ahora, faltando él, J. se ha sentido desquiciadamente libre, y ha pasado unos meses en el umbral de la locura absoluta. Algo que ya venía preocupando a Elma hace tiempo. Y ahora esto. Sé que, aunque le cueste reconocerlo, y por mucho que sienta, como es lógico, la enfermedad de su hermano, por la que llora el maltratado corazón de Elma es por su pobre madre, que indudablemente debe ser quien peor lo esté pasando, a menos de un año de enterrar el hombre con quien compartió más de cincuenta años de su vida, prepararse para enterrar a su hijo mayor…
El cuadro que acompaña el artículo, El Ángel de

locaporlaluna
4 feb 2009 | 01:09 PM
Una racha durísima, a veces es difícil de imaginarse cuánto puede doler una muerte tras otra, una condena a morir...yo lamento mucho todo esto y me quedo reflexionando sobre estas situaciones que ojalá nunca tenga que vivirlas, porque perder un ser querido es muy doloroso.
Un saludo con canto de grillos, como para que se alivie el corazón Janton...
encontrada
4 feb 2009 | 01:23 PM
En estos casos, como en casi todos, no sé qué decir. Que después de una racha como esa os tocará una muy buena, no me atrevo a asegurarlo. Que todo pasa por algo y aun quedan cosas buenas de las que disfrutar, filosofía barata. Que al menos su madre la tiene a ella y a sus hermanos, y ella te tiene a ti, para apoyarse todos de la mejor manera; no es suficiente. No, la verdad es que es una putada, que vaya mierda de suerte tienen algunos, que ese ángel bien podría meterse con otra gente que podría "no merecerlo" menos. Así las cosas, sólo me queda darte ánimos y un abrazo del que espero te llegue algo de calor.
Emma
4 feb 2009 | 01:25 PM
¿Por qué no podemos romper las cadenas que nos atrapan en una vorágine de acontecimientos que tanto nos hacen sufrir, y otras, en las que desearíamos sentirnos presos, són tan difíciles de forjar?
Un abrazo Janton.
La Rizos
4 feb 2009 | 01:30 PM
Uf, que duro. Y que cruel y macabra es la vida, a veces.
Lo siento por Elma, porque sin duda esta situacion sera muy dura y la leccion dificil de entender.
No dire mas, solo puedo mandarle mi cariño a pesar de que no me conozca.
erika-blog
4 feb 2009 | 03:23 PM
Siento mucho lo del hermano de Elma. Estoy totalmente de acuerdo en que cuando el ángel de la muerte se instala en una casa se queda una buena temporada, doy fe de ello porque en mi casa pasó hace algunos años, llevándose a mis abuelas y después a dos de mis tíos en poco más de dos años, fue terrible.
Este tipo de enfermedades son muy duras de soportar, sobretodo para el enfermo pero también por la familia, aunque tristemente no queda otra que resignarse y aceptar, aún así te mando mucho ánimo para la familia en estos momentos difíciles.
Un beso!!
theo
4 feb 2009 | 03:32 PM
Un abrazo enorme, amigo mío. Lamento que la Muerte aún se haya quedado con vosotros... Te juro que te entiendo muy bien. Si necesitas algo, aquí estoy.
Signora
4 feb 2009 | 06:18 PM
Aqui se comenta igual cuando llega la muerte en una familia....es duro...pero la fortaleza esta ahi para combatir esos golpes...Saludos caribeños.
Rosalita
4 feb 2009 | 10:14 PM
Desde luego que Elma pobre, lleva una temporada ... ya lo dicen, que las desgracias vienen a rachas. Creo que haces buena catarsis con la escritura, tu expresividad es algo admirable. Mucho ánimo , un abrazo
ina
5 feb 2009 | 10:34 PM
Pasé por eso una vez, ni me imagino hacerlo de nuevo en tan poco tiempo.. ánimo a los dos!
ina
argivo
6 feb 2009 | 05:23 AM
Aquí decimos, Janton, vulgarmente, cuando una avalancha de mala suerte y desgracias se ciernen seguidas, que nos pusimos los calzoncillos al revés y cagados.Hace unos meses aun amigo se le muriói el papá, y al otro día, después del entierro murió el amigo. La vida no tiene ´lógica en estos casos. Un abrazo de hermano. Argivo
BlackBetty
6 feb 2009 | 08:38 PM
Uf... lo siento muchísimo, de verdad.
Yo soy de las que no sabe qué decir en estos casos, pero lo siento...