Cae la tarde en la Gran Vía, al otro lado de los amplios ventanales. Lenta, imperceptiblemente, el cielo gris perla, lluvioso y plomizo, que ha techado este frío viernes santo se va tornando gris marengo, oscureciéndose cada vez más. Pronto, antes de una hora, será de un violáceo brillante, doliente y cardenalicio, tal como corresponde.
La gente pasea sin prisa en esta tarde festiva. Un niño corretea alegre y suelto bajo la atenta mirada de su madre, que empuja tras él una sillita ahora vacía. Varias parejas se hacen arrumacos camino de algún bar donde habrán quedado con otras parejas que deben estar ahora mismo entregados a similares carantoñas. Un numeroso grupo de turistas cargado de bolsas y mochilas camina algo más deprisa, vete tú a saber hacia dónde, mirando un gran plano que uno de ellos lleva desplegado, hablando en voz alta en un idioma ininteligible. Todos parecen relajados, despreocupados y alegres. Me dan envidia, no sé si muy sana, no quiero pensarlo. Dejo de mirar y acciono el botón que baja la persiana. Mi salón se sume en absoluta oscuridad. Lo prefiero.
Mi mochila reposa en el asiento de una de las sillas del comedor, la misma de cuyo respaldo cuelga la gabardina que llevaré esta noche que promete ser fría y tormentosa. La ropa limpia, perfectamente doblada, me espera sobre la cama, resaltando la camisa blanca sobre la gruesa colcha de piqué de oscuro tono azul regencia. En el baño, sobre el pequeño y redondo taburete blanco, aguarda el albornoz verde claro para arroparme a la salida de la ducha. Aparentemente, todo está preparado. Todo menos mi ánimo.
Porque hoy será la primera de las tres noches consecutivas que me esperan en esta semana que además de "santa" es "larga" en el particular vocabulario de mi empresa. Toca por tanto trabajar este fin de semana, y me fastidia especialmente. Porque una vez más no coincido con las fiestas de Elma, que tiene los habituales cuatro días festivos del calendario laboral ordinario, y por más acostumbrados que estemos ambos a que eso ocurra, que así ha sido desde el principio de nuestra relación, la costumbre no es consuelo.
Hasta el lunes por la noche apenas nos veremos a ratos sueltos robados al estudio o al sueño, y aceptarlo se me hace cada vez más cuesta arriba. Claro que no hay obstáculo que la voluntad no pueda vencer, y salvo imprevistos mañana mismo desayunaremos juntos. Pero esta permanente lucha contra el reloj, este constante esfuerzo por arañar minutos de aquí y allá, esa angustiosa sensación de que el tiempo nos persigue, todo eso cansa, cansa mucho, os lo aseguro.
Bueno, basta de divagaciones. Tampoco quiero dar pena a nadie. Solo, como hago siempre a través de este diario virtual, sacar fuera las angustias que llevo dentro, exorcizar mis particulares demonios. Bien cierto es que en este momento envidio a cualquiera que tenga un horario comercial al uso, con sus correspondientes vacaciones de semana santa, pero no es menos cierto que cuando el lunes vea las caras compungidas y el gesto cansado de los que regresan de sus mini vacaciones, teniendo yo fiesta, la situación será la inversa, que el tiempo da gusto a todos, y la risa va por barrios.
Los que tenéis vacaciones, que me parece que sois la inmensa mayoría, los que estáis viajando o disfrutando de los amigos y la familia, aprovechad estos días para recargar pilas, pasadlo todos lo mejor posible!! Ya nos reencontraremos la semana que viene, supongo que ya metidos de nuevo en la rueda agobiante y anodina de lo que llaman cotidianeidad...
El cuadro que ilustra el artículo es "Hombre joven en la ventana", obra del pintor francés Gustave Caillebotte.

lluna
10 abr 2009 | 11:14 PM
Hola Janton,
Que impresionante descripción de alguien que contempla por la ventana el ir y venir de la gente.
Un palo trabajar las tres noches consecutivas y con el agravante de "perder" tiempo para poder compartir con Elma.
En fin, como dices tú, el lunes se invertiran los papeles para los que estamos de mini vacaciones, como yo, en casa, de relajo total.
Que sea leve.
Saludos!!!
argivo
11 abr 2009 | 06:08 AM
Realmente es duro, no contar con un trabajo que le permita horarios normales de labor. Esto de tener que pasar las fiestas "camellando", como decimos, popularmente en Colombia, desanima el espíritu. Un abrazo, hermano. Argivo
Janton
11 abr 2009 | 07:19 PM
Lluna, la esperanza de que el lunes llegue pronto (Que llegará cuando tenga que llegar, claro, pero al menos que se haga corta la espera...) es la que me hace soportar con relativo estoicismo estos días. Mira, no me he dado ni cuenta y ya solo quedan dos noches!!
Disfruta de tu relajo, amiga!!
Janton
11 abr 2009 | 07:21 PM
Argivo, desanima el espíritu pero refuerza la voluntad. Que haya un plus de esfuerzo en la relación, en el querer verse, creo yo que afianza los lazos (Claro, si existen realmente esos lazos, pero en nuestro caso sí)
Saludos también para tí!!
ina
12 abr 2009 | 11:57 AM
Funcionar distinto a la mayoría tiene sus ventajas y sus desventajas! Precioso el cuadro, tiene algo que emociona!
salu2,
ina
erika-blog
12 abr 2009 | 03:07 PM
La incompatibilidad horaria tiene que ser un problema cuando hay tantas ganas de estar juntos y cuesta conseguirlo, aunque en el caso de mi hermano por ejemplo, trabaja en la misma oficina que su novia (ahí se conocieron) y hay días en los que acaban hartos de tanto verse. Los extremos siempre son complicados...
Un beso!!
cristina castillo
12 abr 2009 | 10:36 PM
Te leia, y me contagiabas con tu estado de animo..
la imagen que acompana al articulo, hermosa, y super apropiada..
Y el deseo de que pasen ya estos dias, es mutuo, aunque por diferentes razones..
De todas maneras, ya hoy es domingo, celebramos la resurreccion de nuestro Senor, y el lunes esta al dobrar la esquina..
Que esta nueva semana, sea mil veces mejor, que esta que dejamos atras..
Abrazos
yo
Lufe
13 abr 2009 | 03:17 PM
Querido Janton,
Gracias por visitar mi casa. Tengo tu comentario en el mail pero no aparece en LC :( De todas formas, tus palabras me han llegado... más que triste, estoy comprendiendo que el mundo tal y como es no es un lugar en el cual me sienta a gusto. Que la repetición cíclica de errores y tragedias no parará... y que un ser humano es demasiado poco importante después de todo.
Abraxos y cuidate mucho
Tercera Opinión
14 abr 2009 | 01:46 AM
Hola Janton, ya te he contestado en mi blog, pero quería felicitarte aquí también por el excelente comentario que has realizado. Te pego aquí también el texto:
"Hola Janton, la verdad es que no sé por dónde empezar. Creo que has puesto uno de los mejores comentarios que he visto en toda mi vida.
De hecho da para copiarlo y ponerlo directamente en un post.
Voy a ver de que forma ponerlo en la parte derecha con un enlace distinto pues has ampliado perfectamente mi punto de vista.
El problema es que la mayoría se han quedado con la camiseta y el tipo que la lleva, cuando yo en ningún momento me meto con él directamente, entre otras cosas, porque no lo conozco.
Muchas gracias por pasarte por aquí, y de nuevo enhorabuena por el comentario.
"
Janton
15 abr 2009 | 12:44 PM
Ina, sí, tiene ventajas y desventajas, como todo, pero no sé si será por la época del año o las oposiciones o qué se yo, que últimamente están pesando más, mucho más, las desventajas...
Janton
15 abr 2009 | 12:45 PM
Erika, si tuviera que elegir entre un extremo y otro, elegiría sin duda quedarme como estoy a trabajar con Elma y vernos todo el día en el trabajo para además irnos luego juntos a casa. Tienes toda la razón, es imposible no acabar harto de estar siempre junto a alguien sin un momento de respiro entre otra gente y otras caras...
Janton
15 abr 2009 | 12:46 PM
Cristina, espero no haberte contagiado demasiado de la melancolía...
Gracias por tus buenos deseos, estate segura que así será, que esta semana resultará mucho mejor que la pasada...
Janton
15 abr 2009 | 12:47 PM
Lufe, esa decepción con el mundo en general me es tan conocida, y me resulta por tanto tan fácil identificarme con tus palabras y el estado de ánimo que entreveo tras ellas... Pero no puedes dejarte vencer por el desánimo, simplemente no puedes!!
Un fuerte fuerte fuerte abrazo
Janton
15 abr 2009 | 12:48 PM
Eloy, me abrumas con tus elogios. Muchas gracias.