Pues sí, la de ayer fue una jornada redonda, una Diada de Sant Jordi excelente de principio a fin. Y eso que las expectativas no es que fueran de entada muy halagüeñas. Otros años, aunque trabajáramos, iba a buscar a Elma a mediodía, y aprovechábamos esas horas, hasta volver a abrir la tienda por la tarde, para pasear, curiosear sin prisa las paradas, y comprar, claro, ella el libro que yo le hubiera pedido, yo la rosa más bonita que pudiera encontrar para ella. Sin embargo, el Director Asistencial de mi empresa había tenido la ocurrencia de programar para ayer a las 14.30 horas una reunión de los ocho Jefes de Equipo con los cinco Jefes de Área (el llamado "Top Five"), y era una cita completamente ineludible, no podía excusar de ningún modo mi asistencia, que si hubiera podido, lo habría hecho.
Elma y yo tuvimos que conformamos con nuestra buena voluntad. Aprovechando el escaso tiempo disponible antes de abrir la tienda a las nueve, le compré, no ya la rosa más bonita, sino la primera rosa que pude, en una parada aún a medio montar. Aunque sea la intención lo que cuente, me hubiera gustado regalarle una mejor. Ella, a su vez, había encargado que el libro que yo quería este año, "Así murió el poeta Guadalupe", de Cristina Fallarás, se lo guardara una pequeña librería que hay próxima a su tienda. De este modo (la buena vecindad, ya se sabe), el librero lo tenía preparado aún antes de abrir la librería, para que pudiera dármelo a esa temprana hora. Pudimos cumplir la tradición, aunque lamentablemente con prisa. Os juro que cuando me despedí de Elma, a las nueve en punto y ya con gente esperando ser atendida en la tienda, sabiendo que no nos veríamos hasta la noche, todo en el día que recién despertaba, desde el sol y el calor estival que invitaban al paseo, a callejear sin prisa, hasta las parejitas adolescentes (y no tan adolescentes) que paseaban abrazadas y acarameladas entre las paradas de libros y rosas, todo, ya os digo, me provocaba una tremenda envidia.
Después, la cosa fue mejorando. En el blog de Cristina Fallarás me enteré que estaría firmando libros en las Ramblas de una a dos, y aunque tenía el tiempo justo de ir a verla y subir hasta la sede de mi empresa en apenas media hora, no me quise perder la oportunidad. Debo decir que la Sra. Fallarás estuvo muy atenta y hasta cariñosa conmigo, y que sí, que aunque no me atreví a decírselo en persona (Los nervios del directo...) conocerla y saludarla fue un auténtico placer. Y que tal como pensaba antes de haberla visto en persona, es mucho más guapa al natural que en foto. Y más alta (¿De dónde narices había sacado yo la idea de que era bajita?)
Con mi libro dedicado y firmado en la mochila, y con una sonrisa de oreja a oreja, afronté la reunión de manera mucho más optimista. Por eso, y porque nos contagiamos todos del esplendor primaveral del luminoso día de ayer, la cosa fue como la seda, sin discusiones absurdas, sin peleas ni rifirrafes, sin que nadie se enzarzara con nadie, siguiendo el orden con ideas claras y exposiciones precisas... ¡Ojala las reuniones fueran siempre así!
Por la tarde estudié lo que no había estudiado por la mañana. Que ahora que sé la fecha del examen de oposiciones, el diez de mayo, tengo que aprovechar a tope el tiempo de que dispongo, que nunca es suficiente. En todo caso, el estado de ánimo influye en el estudio, y un día como ayer, en que estaba eufórico, lo aproveché sin duda mejor que otros en que disponiendo de más horas me agobian y me distraen cualesquiera preocupaciones.
Más tarde, al filo de la medianoche, me reencontré con Elma. Compartimos la cena, conversación, besos y confidencias en el sofá, y luego más confidencias y muchos más besos ya de madrugada, al fin juntos en nuestra cama. Que por una vez un día que empezaba medio mal acabe del todo bien, aunque sea una excepción no puede sino alegrarme. Ayer el sol y la alegría me cargaron a tope las pilas para superar el largo fin de semana de trabajo que me espera.
Las fotos son de Flickr, estampas típicas del Sant Jordi barcelonés. Arriba, una florista ofreciendo sus rosas. Abajo, una mujer ojeando un libro en una abarrotada parada. Para mí, Sant Jordi es una de las tradiciones más bonitas que se conservan.


ina
24 abr 2009 | 02:06 PM
¡Es un día precioso el de sant jordi, a mí me encanta y siempre he pensado que debería ser festivo! Gracias por los ánimos, por cierto.
bss,
ina
Nesta
24 abr 2009 | 02:26 PM
Muchas veces es mejor tener pocas expectativas, si la cosa sale mal, ya tienes el cuerpo hecho, y si sale bien, pues te llevas un alegrón.
gc
25 abr 2009 | 01:48 AM
Disfruto mucho como te expresas y quieres a Elma, que padre que se hagan el dia a dia........SUERTUDOS ........bye‼
fiebre
25 abr 2009 | 12:09 PM
Me encantan esos días en que las calles se llenan de vida y uno va paseando e imaginándose distintas historias observando a la gente.
Claro que tú no sé , si salvo Elma, verás mucho más :P
erika-blog
25 abr 2009 | 03:25 PM
A mi también me encanta el día de sant Jordi y mantener este tipo de tradiciones, aunque yo soy de las que prefieren que le regalen un buen libro que no una rosa, porque al menos le saco mayor provecho. Eso sí, si me regalan una rosa tampoco le hago ascos eh!.
Me alegra que fuera bien el día e incluso la reunión. Y es que la vida con uan sonrisa en los labios se ve mucho mejor.
Un beso!!
argivo
26 abr 2009 | 10:59 PM
Por aquí en Colombia, había un San Victirino en Bogotá, donde uno encontraba libriós, flores, cosas de viejo..ahora no sé si habrá desparecido, o se mantiene como el mismo ensueño de otros tiempos. Respecto de la crónica, se te nota un vida febril, y más cuando estás adportas de la oposiciones, esas pruebas que avalarán tu trabajo. UN abrazo. Argivo
cristina
27 abr 2009 | 12:07 PM
Muy agradecida por tanta atención, amigo. Espero que disfrute el libro.
Fallarás.
Janton
28 abr 2009 | 11:37 AM
Ina, me sumo a la propuesta de que sea festivo, aunque tengo mis dudas.
Porque si fuera festivo más de uno y más de cuatro se largarían a la playa o el campo o donde fuera y habría menos gente en la calle, que al final es de lo que se trata, del ambiente inigualable de las calles llenas de paradas ese día.
Recibe una nueva remesa de ánimos, amiga!!
Janton
28 abr 2009 | 11:38 AM
Nesta, acabas de formular sin saberlo mi regla número uno de vida respecto a los estados de ánimo, lo que yo llamo el pesimismo positivo.
Janton
28 abr 2009 | 11:38 AM
GC te concedo que somos unos suertudos, que no todo el mundo vive una sintonía de pareja así...
Janton
28 abr 2009 | 11:39 AM
Fiebre, que sí, mujer, que veo más allá jajajajajaja
Aunque muchas veces, para lo que hay que mirar...
Janton
28 abr 2009 | 11:40 AM
Erika ya lo creo que la vida se ve mejor con la sonrisa en los labios. Lo que pasa es que no siempre hay demasiados motivos para sonreir.
Espero que pasaras buen día y tuvieras tu buena ración de rosas (y libros)
Janton
28 abr 2009 | 11:41 AM
Argivo, demasiado febril, amigo mío, demasiado.
En algún momento tendré que parar y sentarme en una roca a pasar un rato tranquilo...
Janton
28 abr 2009 | 11:43 AM
Sra. Fallarás, qué puedo decir, me deja Ud. anonadado con su presencia aquí...
Exclamaré simplemente, como el centurión evangélico, "no soy digno de que entres en mi casa..."
El libro, a buen seguro que lo disfrutaré, pero será a partir del 10 de mayo, que antes del examen me lo he prohibido a mí mismo...
emma
29 abr 2009 | 12:38 AM
Yo también prefiero que siga como está, si lo hicieran festivo, los niños no podrían hacer tradicional venta de libros en el cole ;)
Un abrazo primaveral, Janton.
Janton
1 may 2009 | 06:50 PM
Tienes razón Emma, si fuera festivo, algo me dice que empeoraría.