Lo confieso, debo ser de los pocos que ayer tarde no se congregó delante del televisor para ver el partido del siglo de cada temporada. No soy, supongo que ya lo habréis adivinado, demasiado futbolero. Eso sí, tampoco me cuento en el bando de los antifútbol, esa ralea de pseudo intelectuales gafa pastas que si les das ocasión te colocan un infumable y trasnochado discurso sobre la alienación social en el que nunca faltan los dos clásicos "opio del pueblo" y "pan y circo". Sin ser un fanático, veo los partidos que me interesan, y tengo mis filias y fobias (Sí, soy barcelonista, hoy se puede decir en voz alta). Pero desde luego que no es este deporte reconvertido en espectáculo el centro de mi existencia, ni creo que se pueda ni se deba convertir en el centro de la de nadie, que puestos a dedicar tiempo y recursos hay muchas causas mucho más nobles y necesarias en este mundo nuestro que hacer aún más ricos a once que ya son millonarios.
Por otra parte, comprenderéis que a una semana del examen que llevo esperando cosa de año y medio, tengo claras mis prioridades. Solo me permito descansos de menos de media hora, como éste de ahora mismo, el tiempo justo de leeros, comentaros y actualizar. Además que uno se entera del resultado sin necesidad de verlo: Supe que había ganado el Barça en cuanto un estallido de gritos, vítores, cohetes y bocinas me lo anunció de forma bien estentórea. Me alegré, la verdad, aún desconociendo el espectacular resultado, y seguí a lo mío, tan concentrado que perdí la noción del tiempo, y si mi madre no me hubiera telefoneado pasadas las once y media, ni me habría dado cuenta de la hora. Llamé a Elma, que no quería que fuera a buscarla, sino que me quedara descansando esperándola, pero pensé que realmente era muy mala noche para que viniera sola, y además que me viene bien airearme un poco después de pasarme las horas muertas encerrado en una habitación.
Salí a la Gran Vía. Un concierto desacompasado de bocinas de los coches que pasaban era música de fondo para los gritos de grupos de jóvenes que lanzaban a los cuatro vientos sus consignas. En la plaza Universidad unos argentinos vitoreaban a la madre de Messi, mientras algo más allá, cerca de la esquina de Pelai, otro numeroso grupo le deseaba al Chelsea todos los males imaginables. Patrullas de la Guardia Urbana vigilaban con cierta desgana a unos y otros. Bajé al metro. Había mucha gente con camisetas barcelonistas, pero parecían haberse quedado afónicos, en ningún momento del trayecto hasta Santa Eulalia hubo gritos ni cánticos, lo que agradecieron mis castigados oídos. Justo enfrente de mí se sentaron dos parejas que no pararon de besarse y magrearse todo el trayecto, y tuve un ataque agudo de envidia, con las ganas que yo tenía de ver a Elma desde la mañana... Por cierto que en la estación de Hostafranchs se produjo un momento algo surrealista. Cuando el metro ya daba la señal de aviso para cerrar las puertas y proseguir viaje, uno de los chicos se levantó bruscamente y sin despedirse ni decir esta boca es mía salió corriendo, mientras ella se quedó allí sola, mirándole marchar con ojos de cordero degollado, embelesada. Pero es que él, en el andén, no la dedicó ni un gesto, ni tan solo la miró mientras nos íbamos...
El panorama en casa de Elma no era muy alentador. Ella y su hijo estaban medio malos. La comida les había sentado como una patada en la barriga, y ambos habían vomitado por la tarde. "Algo debía estar mal, pero no lo aparentaba" me dijo Elma. Ya, cariño, ya lo imagino, que si lo aparentara no te lo habrías comido... Inspeccioné también las obras de su baño, que no había visto en una semana. Avanzan despacio, muy despacio, y aún gracias que se hace algo. De los dos operarios que las comenzaron, uno está de baja y el otro ha desaparecido. No se le localiza ni nadie da razón de su paradero. Sin entrar en investigaciones que no sé donde conducirían, el contratista ha sacado gente de otras obras para cumplir con Elma, pero tienen que atender a varios trabajos a la vez, de modo que no pueden hacer horario completo en su casa, sino que van trabajando a ratos sueltos, casi cuando pueden, de modo que la obra se eterniza.
Esperaba que el viaje de regreso fuera más o menos como el de ida, pero pronto supe que no iba a ser así. Solo entrar en Santa Eulalia, aún antes de abrir las puertas, se oía gritar dentro del metro a varios grupos de energúmenos que viajaban repartidos por los vagones. Chillaban a pleno pulmón sin entenderse nada de lo que decían, puestos hasta arriba de todo, emitiendo agudísimos sonidos que poco tenían de humanos. Cogí a Elma y la llevé a una esquina. Nada más salir de la estación, comenzaron a patear el suelo del convoy, golpeando a la vez los asientos y las paredes y ventanas con las manos abiertas, los puños cerrados y cuanto objeto tuvieran a mano, desde botellas vacías hasta los zapatos que alguno se había quitado, vociferando cual orates. Uno de ellos, montado en una bicicleta robada al servicio municipal de Bicing, pedaleaba a toda velocidad por el pasillo central que comunica los vagones, haciendo peligrosas piruetas entre el aplauso general. Una chica borrachísima se movía frenética sin ritmo ni compás, supongo que creyendo bailar, aunque sus bruscos movimientos espasmódicos semejaban de epiléptica. Por doquier corrían botellas que iban pasando de mano en mano y de boca en boca. Litronas de todas las marcas baratas de cerveza, alguna de Ballantines o Smirnoff, y hasta las chicas del otro rincón, compañeras de la convulsa bailarina, compartían entre ellas una botella de Malibú. Botellón en el metro, última moda en la ciudad.
Llegar a casa fue un verdadero alivio. Primero, el bendito silencio. Después, que en ningún momento del viaje las tuve todas conmigo que no se liara de una u otra manera por cualquier cosa, que basta una mala mirada para empezar una tangana, mil veces lo he visto. Tuvimos suerte de que no llegara la sangre al río. Por fin solos, juntitos y con toda la noche por delante, cenamos ligero, sobre todo Elma, que apenas comió un par de lonchitas de jamón dulce, no tenía estómago para mayores exquisiteces, y nos acostamos pronto. De vez en cuando a lo largo de la madrugada nos despertaba algún grito desaforado en la calle, que no ha habido hora que no pasara algún grupo de vociferantes borrachos bajo nuestra ventana. Pero juntos bajo las sábanas, con mi mano entre sus piernas y sus rizos acariciando mi cara, sonreíamos pensando en lo que les iba a doler hoy la garganta a aquellos homínidos alcohólicos, y volvíamos a dormirnos tan lindamente.
La foto que ilustra este artículo, de Reuters para El Mundo, muestra una cualquiera de las escenas que pudieron verse anoche en la Rambla de Canaletas. Se supone que están celebrando la victoria del Barcelona sobre el Madrid en el Santiago Bernabeu por 2 goles a 6. Se supone...

fiebre
3 may 2009 | 06:19 PM
Yo soy futbolera. Muy futbolera. Y siento verdadera vergüenza ajena cuando veo algunas escenas a las cuales se puede llamar de todo menos celebraciones.
En cuanto a las obras de Elma me dejas estupefacta. Acabo de leer en un periódico local un reportaje sobre parados de larga duración, todos relacionados con la construcción y chapuzas varias, y la pobre de tu chica colgada...
Hay veces que ni las cosas más simples de la rueda esta del mundo hay dios que las entienda.
erika-blog
3 may 2009 | 07:20 PM
A mi no me gusta el fútbol, pero hay partidos y partidos y sin duda el de ayer fue espectacular.
En mi casa mi padre y mi hermano tienen tal afición que ni te cuento cómo se pusiero ayer, quizá sea por eso que le tengo un poco de manía a este deporte, porque todas las conversaciones de la comida de los domingos suelen centrarse en el Barça. Aún así ayer vi el partido, no todo pero si en parte y disfrute, lo reconozco.
A Elma dile que se tome con calma eso de las obras, en mi casa nos hicimos el baño no hace mucho y fue un verdadero caos.
Un beso!!
Janton
3 may 2009 | 11:37 PM
Fiebre totalmente de acuerdo en ambas cosas, en lo de la verguenza ajena y en lo de los parados. Supongo que el contratista tampoco da más de sí y no puede coger a nadie más. Pero vamos que esto durará más que la Sagrada Família...
Janton
3 may 2009 | 11:39 PM
Erika disfrutar el partido es una cosa, y destrozar un vagón de metro a patadas otra muy distinta, a eso me refiero con lo de las "celebraciones"
Y tranquila que tanto Elma como yo lo tenemos claro; Paciencia...
BlackBetty
4 may 2009 | 12:24 AM
Pues mira... nunca lo entiendo, no entiendo qué tiene que ver celebrar con hacer el imbécil, ni con agredir a otros, ni con destruir los servicios que tú mismo usas... Y mira que me gusta el fútbol, ayer no pude ver el partido pero lo oí por radio y me alegré mucho... pero... PERO... los animales deberían estar en el zoo, o en la jungla.
mayye
4 may 2009 | 03:29 AM
Janton que vivo del otro lado del mundo, vamos a cinco horas de diferencia... Pero mi casa se llenó de gente para mirar la transmisión del partido entre "los grandes de España"... al grito de "aguante el Barça"...
¿Pasión? No creo. Según ellos porque no entiendo mucho de fútbol.
En cuanto a las obras del baño de Elma, se sabe cuándo empiezan los contratistas pero jamás el momento en que irán a terminar... La construcción es así aquí, allí y en la China también...
Saludos!
Janton
4 may 2009 | 12:42 PM
Betty con los "animales" y el zoo pasa como con la historia de los locos en el manicomio: Ni están todos los que son, ni son todos los que están.
Yo desde luego tampoco he entendido nunca que para celebrar algo se practique el vandalismo. Es como si para celebrar que he aprobado un examen o me ha tocado la lotería le quemara la casa al vecino...
Pero en fin, será que soy antisocial...
Janton
4 may 2009 | 12:44 PM
Maye, me constaba que el partido se seguía en todos los rincones del mundo, otra cosa que tampoco me cabe mucho en la cabeza, pero en fin, ya he empezado diciendo que no soy demasiado futbolero, porque sé que los fanáticos son capaces de cualquier sacrificio para ver uno de tantos "partidos del siglo" que hay cada temporada.
Ah, tienes razón. Lo de las obras es una plaga mundial...
rosa-rizalas
4 may 2009 | 05:47 PM
Sobre las celebraciones de eventos como el de este fin de semana solo tengo que decir que depende y mucho de la 'masa' que se une pare ello.
En mi pequeña ciudad siberiana (ya se acerca la primavera que ya la huelo) acabamos de celebrar que somos los campeones de la superliga de boley, ¿hubo deperfectos? no, ¿hubo gente en la calle? sí. Gritos, vitores, algún que otro valiente mojándose en la fuente de la plaza (ya iba mojado por dentro seguro), pero nada relevante como para salir en el telediario.
Por cierto Janton, sobre las obras de Elma, mi hermano cuenta que si ves a alguien hablar solo por la calle o está loco o tiene a los albañiles en casa. Si de repente Elma habla sola no te preocupes ;-).
Besicos
hormiguita
4 may 2009 | 10:44 PM
toc, toc.., se puede???
paso, por fin, a saludarte, pues llevo días 'a la sombra' leyendo este magnífico blog!
me encanta! escribes genial!
no he elegido la entrada oportuna, porque de fútbol, no sólo no paso, es que no me gusta naaaaaaaaaada! yo eso de deporte vs fútbol-vandalismo-violencia-fanatismo.... como que ni lo entiendo, ni lo encajo!
saludos
Janton
5 may 2009 | 11:51 AM
Rizalas, es que esto que cuento en general solo pasa con el fútbol. Se han visto en la ciudad celebraciones de títulos de basket y hockey, y aunque hubiera muchas personas concentradas y los lógicos gritos y vítores, no ha acabado ardiendo ninguna papelera...
Lo de las obras, tranquila, que aún no hemos llegado a eso. Nos estamos inyectando aguantaína, y de momento va bien...
Janton
5 may 2009 | 11:52 AM
Adelante, adelante, hormiguita, pasa y ponte cómoda.
Muchas gracias por tus alabanzas, y tranquila, que si no es en ésta, ya comentarás en otra entrada, que pienso seguir escribiendo (Efectivamente, es una amenaza)
xikita
6 may 2009 | 03:52 PM
ole mi pep!!!
Janton
6 may 2009 | 09:34 PM
Ole tu Pep, y el mío también!!
Pero los olés, a ser posible, no debajo de mi ventana!!!
emma
7 may 2009 | 11:19 PM
¿A quién se le ocurre salir a las calles de Barcelona un día así? jajajaja, es broma Janton... ^^
¿Sabes?, me es fácil imaginar tus idas y venidas por Barcelona porque para mí es un escenario muy familiar :D
Besos, y comparte alguno con Elma ¿eh? ;)
Janton
8 may 2009 | 08:56 PM
Precisamente es el día para salir a buscarla, si es que inevitablemente tienes que desplazarte.
Por supuesto que comparto todos mis besos con Elma, eso ni se duda...
argivo
9 may 2009 | 03:57 AM
Lo mismo pasa aquí, después de un cla´sico entre Santafé y Millonarios, o Cali y América. El pandemonio¡. Saludos. Argivo