No pretendo con este artículo ni redactar un memorial de agravios ni exponer detalladamente los males, sinsentidos y contradicciones del sistema español de acceso a la función pública, las tan traídas y llevadas oposiciones. Como opositor "veterano" y muy "quemado" mi opinión no es ni imparcial ni desapasionada. Mis vivencias personales son tan ejemplificadoras del desbarajuste del sistema como cualesquiera otras, pero es que todas son visiones subjetivas que muchos tratan de disfrazar de sesudas opiniones técnicas, y eso no es sino un engaño más. Por eso, voy a poner un simple ejemplo puramente objetivo de los mal que están (y se hacen) las cosas, los datos fríos sin conservantes ni colorantes, que se me podrá acusar de muchas cosas, pero nunca hasta ahora (creo) de demagogia.

 

Del cuestionario de cien preguntas de que constaba el ejercicio que realizamos el pasado día diez, una sola estaba repetida del primer ejercicio de la convocatoria anterior. Lo curioso es que esa pregunta había sido impugnada en aquella ocasión, y anulada tras considerar el Tribunal Calificador que estaba efectivamente mal planteada, que en los términos estrictos de la pregunta, no había ninguna respuesta verdaderamente correcta. A pesar de ello, más de dos años después, el nuevo Tribunal Calificador repite la pregunta, sin añadir ni modificar nada en el enunciado ni en las cuatro posibles respuestas.

 

Hoy como ayer, ninguna de las respuestas resuelve exactamente la pregunta, por el simple y ya demostrado hecho de que la pregunta está mal planteada. Así que de nuevo, una vez más, con paciencia infinita, vuelve a impugnarse la misma pregunta que ya se impugnó en la convocatoria anterior. Esa y unas cuantas más, que en esta ocasión han sido numerosas las impugnaciones planteadas. El Tribunal Calificador Único las ha rechazado casi todas de un plumazo en una Resolución recién publicada, todas, de hecho, menos ésta de la que trata el presente artículo. Haciendo un ejercicio de "copy-paste" al que tanta afición tienen los bachilleres españoles, anulan la dichosa preguntita repitiendo tal cual el argumento de la otra vez: Efectivamente, en los términos estrictos de la pregunta no hay ninguna respuesta de las cuatro alternativas propuestas que sea verdaderamente válida y pueda considerarse correcta.

 

Y me pregunto yo ¿Ninguno de los miembros del Tribunal revisó la redacción final del cuestionario? ¿No se dieron cuenta de que se había "colado" una pregunta mal planteada, que iba a dar problemas porque ya los había dado antes? ¿Cómo es posible que si se repite una pregunta de un test anterior, sea precisamente una pregunta impugnada y anulada por incorrecta? Porque la cosa tiene narices... Estos señores, los miembros del Tribunal, cobran por formar parte de él, aparte de sus cargos y destinos dentro de la administración, y no solo eso, sino que cobran también dietas cada vez que se reúnen. Lo menos que se les puede pedir es que cuiden de la redacción de las preguntas para que no induzcan a error, ni se plateen cuestiones fuera del temario estricto de la oposición, ni hagan preguntas farragosas o imposibles de entender. Prácticamente, su única misión es redactar los cuestionarios de los ejercicios. ¡No me parece nada descabellado exigirles que esos cuestionarios sean perfectos, que no haya resquicio ni motivo para una sola impugnación!

 

Estoy sin embargo más resignado que indignado, he visto ya unas cuantas convocatorias y en todas ha pasado más o menos lo mismo. Aún no he visto un solo cuestionario sin preguntas confusas, ininteligibles, con dos o más (o ninguna) respuestas válidas, ni uno solo que no toque materias discutiblemente incluidas en el temario de la oposición, cuando no claramente excluidas del mismo. Los Tribunales, además, son muy estrictos a la hora de anular preguntas. La mayoría de impugnaciones realizadas son rechazadas de plano forzando al límite los argumentos para justificarlo. Recuerdo una Promoción Interna donde había hasta cuatro preguntas de materias expresamente excluidas de temario de examen, cuya impugnación fue rechazada porque podían ser resueltas "por analogía".

 

Un simple ejemplo de las barrabasadas cometidas por los Tribunales de oposición que los opositores nos tenemos que comer con patatas. Tan solo pedimos cuestionarios claros (Una pregunta puede ser muy difícil y perfectamente entendible, no hace falta que esté redactada en pasiva-negativa para que el opositor se haga la picha un lío) y por supuesto perfectamente ajustados al temario. ¿Es mucho pedir?

 

La ilustración, en fin, algo de humor para digerir el mal trago...