Mi madre efectúa un sutil distingo entre lo que ella denomina mi "comunidad de lecho" con Elma, que hace ver que no le importa, aunque ya lo creo que le importa, a que se haya instalado en mi casa (Sería más coherente con la anterior obsoleta definición que dijera aquí "amancebado", pero parece que su conservadurismo lingüístico no llega a tanto...), lo que le parece aberrante. Mi hijo unigénito en manos de la más cruel harpía, ay mire Ud. por Dios Doña Getrudis, vaya desgracia la mía...
Mi madre no acepta mi relación con Elma, nunca la ha aceptado y tengo asumido que ya nunca la aceptará. He puesto en práctica con ella todas las tácticas imaginables, desde la más paciente didáctica a la más cruda política de hechos consumados. Desde explicarle, con un simplismo rayano en la burla, como si ella tuviera tres años y yo fuera Don Pimpón de Barrio Sésamo, el cómo y el cuando y hasta el por qué de mis sentimientos hacia Elma, hasta tratarla con despego y decir sin más "esto es lo que hay, tómatelo con agua de seltz". Nada funciona. Yo esperaba que el paso del tiempo, si no la razón, pusiera las cosas en su sitio. Que aunque fuera por costumbre, por haberse vuelto habitual y normal la presencia continua y continuada de Elma en mi vida, mi madre aceptara el status quo por más desagrado que le provocara, que también a mí me desagradan ciertas cosas suyas que sin embargo me callo. Pero no.
Recuerdo la que me armó cuando aparecí en esa aldea leonesa que es a la vez su refugio, su fortaleza y su cárcel mental, luciendo en mi dedo la alianza recién estrenada. Ni Elma ni yo somos dados a hacer ostentación de símbolos de posesión, pero nos apetecía hacer un regalo conjunto, regalarnos algo uno a otro. Aunque en lo último que pensábamos era en alianzas matrimoniales, resulta que cada anillo individual valía lo mismo que el juego de dos alianzas con los nombres grabados de regalo, así que compramos las dos alianzas, las grabamos con nuestros nombres y la fecha de la compra, y el joyero nos las puso en una especie de ceremonia no se bien si civil, laica o directamente burlesca. Lo que sí puedo asegurar es que para nosotros, desde esa calurosa mañana en el mostrador de la joyería, estamos tan casados como si hubiéramos hecho los votos ante un juez en un atril o un sacerdote en un altar.
Apenas quince días después, paseaba con mi madre por caminos polvorientos que serpenteaban entre agostados campos de cereal recién cosechado. Estaba furiosa, y hablaba con hiel en la boca.
- Entonces, piensas seguir con esa... - Maestra de las inflexiones y los dobles sentidos, mi madre dejó un espacio tras "esa" que llevaba implícito sin decirlo "esa puta".
- Sí, evidentemente, estoy muy bien con ella. Estamos bien juntos.
- Vaya, que bien... Entonces, ¿Piensas hacerla tu esposa?
Me tomé un tiempo antes de contestar, recreándome en el paisaje, que ya no era el de mi infancia. Justo la primavera anterior se había realizado la concentración parcelaria, arrancando de raíz los árboles que delimitaban las antiguas fincas, de modo que lo verde se había tornado amarillento y lo frondoso desértico. El antiguo soto, casi un bosque, era un mar de tierra, y tan solo allá a lo lejos, prácticamente en la línea del horizonte, permanecía erguido, orgulloso y solitario, único recuerdo de la etapa anterior, un árbol que a poco más de un metro del suelo se bifurcaba en dos gruesos troncos coronados de dos frondosas copas, al que los lugareños habíamos llamado siempre "el mallorn" por su parecido con el mítico árbol del relato de Tolkien, y que habían dejado en pie, salvándolo del desastre, precisamente por su originalidad.
- No lo creo, mamá, no lo creo. Ambos hemos estado casados antes, y ambos opinamos lo mismo de la santa institución del matrimonio. Pero si así fuera, si me casara con ella, ¿Objetarías algo?
Mi madre detuvo su caminar y me miró con los ojos salidos de las órbitas, echando fuego por las pupilas y conteniéndose para no jurar en arameo. Nunca ha debido estar mi progenitora más al borde de la apoplejía.
- ¿Qué si objetaría algo? ¡¡Esa mujer no te conviene en absoluto!! Claro que objetaría, jodido imbécil, que todos los hombres parecéis imbéciles... ¡¡Si te casas con ella será la última vez que veas viva a tu madre!!
Respiré hondo el aire puro de la campiña leonesa. Afiancé los pies en la dura pero fértil tierra que generación tras generación mis antepasados habían cultivado con sus propias manos. Había previsto su respuesta, y preparado cuidadosamente la mía. Tuve la impresión de que aquel iba a ser un momento importante en mi vida.
- No nos vamos a casar, madre. No de momento, al menos. Pero si esa es tu idea, tendrás que dejar encargado a alguien que me avise para tu entierro, porque te juro por Dios que aunque no nos veamos más en la vida, mi elección ya está hecha...
Aquello, como esperaba, la impresionó. Sé ponerme a su altura, sé ser tan teatrero y melodramático como ella.
- ¿Tan seguro estás entonces?
- Lo bastante para haber jurado hace apenas un mes, ante el altar mayor de Santa María del Mar, con ella de la mano, que sería mi mujer para siempre. Ante Dios, madre, ante TU Dios, ya estamos casados.
Mi madre tragó saliva y apretó los puños con tal rabia que hasta se hizo sangre en las palmas de las manos. Estoy seguro que nunca ha odiado a nadie tanto como me odió a mí ese día, ni tan siquiera a mi padre. Que conociera tan bien sus propias obsesiones y debilidades, que atacara por donde ella menos podía defenderse, era algo que la superaba.
- Tus juramentos solo te atan a ti, hijo, yo no tengo por qué seguirlos ni aceptarlos. PARA TI es tu mujer, para mí me callo lo que es, y no cambiaré de idea.
- Tampoco yo voy a cambiar de idea.
- Entonces no hay más que decir.
Y en el resto de días que estuve allí con ella no volvimos a hablar del asunto.
Desde entonces, cíclicamente, ha ido poniendo todos los obstáculos que ha podido, oponiéndose a todo, enfadándose por todo, viendo cada nuevo paso adelante en nuestra relación como una nueva afrenta a su persona. Y yo hago ver que no me importa, y en verdad no me importa a la hora de tomar la decisión, pero ciertamente es algo que cansa y que jode, que desgasta y que cabrea. Y ya está uno harto de chorradas. Que después de más de ocho años estemos así...
Ahora es que Elma se haya instalado en casa el motivo de discusión aunque sepa con todo lujo de detalles los motivos y circunstancias. Aunque se le haya dicho, y sea cierto, que será solo por estos días de reposo hasta que Elma esté bien de la pierna y su casa lista tras finalizar las obras, cuando volverá a instalarse allí con su hijo, que también ha tenido que buscar refugio ahora en casa de su padre. Conoce los motivos, las circunstancias y hasta el más nimio detalle, no hay más motivo para el enfado y la bronca que su mala leche y su nula predisposición a aceptar nada que signifique avanzar en mi relación con Elma. Pues ya basta, ya vale, ya está bien. Tengo claro que nuestras diferencias son irreconciliables. Tengo claro también que por mi parte he hecho todo lo posible porque no lo sean. Hasta aquí hemos llegado. Esta vez tendrás que llamar tú, querida madre. Si no llamas, lamentaré no volver a hablar contigo. Pero no cederé.
La ilustración del artículo es obra de Aldo Saurini y se titula "The Sorceress" Y es que eso es justamente mi madre, una jodida bruja...

ina
2 jun 2009 | 09:37 PM
No veas qué marrón tu santa madre... y estoy de acuerdo contigo, seguramente te resbala pero al mismo tiempo, te fastidia. Ja s'ho farà!
un abrazo,
ina
Ivy
2 jun 2009 | 10:44 PM
Como hija de divorciados te aseguro que he leido este post con tanta atencion que, lo terminé, me encendí un cigarrilo y lo volví a leer.
Que vaya al diablo todas las explicaciones psicológicas de los amores tóxicos y los Edipos no solucionados, cuando a un hijo lo tienen de rehén de acá para allá, es esas situaciones donde pierden todos.
Pierde el progenitor, por no saber comportarse como adulto, pierde el hijo por hacer las veces de adulto y pierden los dos porque francamente no se qué puede desgastar mas una relacion que la constante crítica gratis, el especulamiento y el chantaje emocional.
A mi me llevó tiempo y todavía tengo secuelas, pero desde mi humilde punto de vista, la decisión que tomaste al respecto es genial.
Porque así como pintas a tu vieja, el orgullo de saberse la que llama y tener que iniciar la conversación te pone a vos en un lugar de poder.
Y como francamente dudo que a ella le guste un carajo, por lo que mis mas sinceras felicitaciones, ella no va a querer llamarte, vos no vas a tener que atender y tus noches van a ser de los mas plácidas posible.
Y si todo falla, ya sabés. A los amigos los trae Dios, a la familia el Diablo, y al Diablo con todo, joder!
Un abrazo enorme.
Ivy
emma
3 jun 2009 | 11:17 AM
Después de tantas explicaciones y ver que todo sigue igual, está claro que ya no debes gastar más energía en ello Janton, acertada decisión, aunque en el fondito de tu corazón duela que tu madre no hayá encontrado el punto, sino de aceptación, al menos de respeto hacia vuestra relación.
Besos Janton ;)
erika-blog
3 jun 2009 | 12:32 PM
Hay madres que no dejan nunca de ser sumamente sobreprotectoras con sus "niños" y cualquier mujer que se les acerque les parece una arpía, aunque no sé si ese es el caso o más bien lo que le gusta a tu madre es llevarte la contraria o hacerte la vida imposible, como si la felicidad que ella no tiene tampoco la quisiera para ti.
Sería estupendo que ella aceptara tu relación con Elma, deduzco que eso sería lo que te gustaría, pero después de tus intentos, si no lo hace, es su problema, allá ella...
Un beso!!
Nesta
3 jun 2009 | 01:23 PM
Aunque fuera por su propio beneficio, lo peor que puede hacer una madre (o un padre) es poneres en contra de la persona a la que ama su hijo. Aunque creas que no es la persona adecuada, es mejor aceptar sus decisiones, y que cada cual cometa sus propios errores. O no.
cuandomequieras
3 jun 2009 | 05:03 PM
No se, no tengo ni idea de cuál puede ser la razón por la que tu madre no es que no quiera, sino que si siquiera respeta a Elma ni su relación contigo. En cualquier caso, creo que las razones no importan demasiado; los padres solamente deberían mirar la cara de sus hijos diciéndoles que son felices, y lo demás no debería importarles, pero así son (muchos de ellos).
Conozco varios casos, y a mí me ocurrió una vez con mi madre y un ex, pero la verdad es que resistí... cuando rompí con él, después de años de relación, supongo que le di a mi madre una de las alegrías de su vida (nunca lo hemos hablado, por otra parte), pero me queda la satisfacción de que no lo hice porque ella me lo pidiera ni me lo exigiera, y de que nunca me ha dicho "te lo dije".
Ánimo.
rosa-rizalas
3 jun 2009 | 10:54 PM
No puedo dar consejos sobre que hacer con tu madre, además que a estas alturas esperar que nuestros mayores cambien es como esperar que crezcan peras en un manzano.
La mia siempre a sido sobreprotectora, en casa la llamamos 'la penas', siempre preocupada por todo y por todos y ahora con la edad se le ha multiplicado.Dos horas con ella y acabas por desear vivir en tombuctú.
Saludos
mayye
5 jun 2009 | 04:42 PM
Es difícil dar una opinión sobre la relación de otros... Tu madre parece olvidar que su aprobación ya no te es vital como cuando eras pequeño. Sé que te duele su obstinada posición aunque no modifique en nada la tuya y las decisiones que tomas en relación con Elma (por cierto besos a ella y los mejores deseos de pronta recuperación!).
Debo confesar que lo que más me ha llegado de tu posteo es el hecho de que a todos los fines Elma es la mujer de tu vida, "tu mujer para siempre" ¡Ambos sois afortunados por ello!
Besos!
Janton
6 jun 2009 | 02:58 AM
Efectivamente Ina, resbala, sí, pero a la vez fastidia, y más de lo que me gustaría reconocer...
Janton
6 jun 2009 | 02:59 AM
Ivy, sí que volvió a llamar, sí, al final se "bajó del burro..."
Y si te digo la verdad, mejor así, tampoco me gustan estos finales melodramáticos, estas heridas abiertas de por vida...
Janton
6 jun 2009 | 02:59 AM
Emma, duele bastante. Pero por otra parte ya estoy acostumbrado...
Janton
6 jun 2009 | 03:01 AM
Erika mi madre es un compendio de las dos posibilidades que describes.
Sobreprotectora, celosa, manipuladora, casi un punto psicópata...
La verdad es que vista desde fuera no me extraña que dé algo de miedo a veces...
Janton
6 jun 2009 | 03:01 AM
Totalmente de acuerdo, Nesta. Cuando quieras te doy el teléfono de mi madre y se lo explicas, a ver si a tí te hace caso, que a mí ya tengo claro que no...
Janton
6 jun 2009 | 03:02 AM
CMQ está claro que solo debía preocuparse por si yo estoy bien o no, pero por supuesto no es así, en realidad, y esto es lo cabreante, se preocupa por ella misma, por SUS ideas e intereses...
Janton
6 jun 2009 | 03:04 AM
Rizalas si SOLO fuera sobreprotectora u obsesiva...
Pero es también la reina del terrorismo emocional, una maestra de la manipulación.
Y Tombuctú no queda lo bastante lejos, créeme. Ningún lugar que no esté al otro lado de un océano lo está...
Janton
6 jun 2009 | 03:05 AM
Maye, yo me siento afortunado, realmente.
Pero no deberíamos "probarnos" en esta lucha titánica contra mi madre y las circunstancias, no debería ser necesario reafirmar nuestra relación siempre en contra de la oposición de alguien... Que un poco de calma no nos vendría mal tampoco, caramba!!
argivo
6 jun 2009 | 03:58 AM
Janton: ya lo dijiste: !kaput! Cest´fini. Un abrazo.
Janton
6 jun 2009 | 05:42 AM
No, no c'est fini, Argivo, no es tan fácil, la lucha sigue...
fiebre
6 jun 2009 | 11:39 PM
Aunque no soy yo partidaria de volverme a casar ni "jarta vino"...te juro que en tu caso ¡me casaba!
Y con un traje negro por si lo tenía que usar otra vez a la semana...
Janton
7 jun 2009 | 12:54 AM
Fiebre... Que esas decisiones no se pueden tomar por rebote... Ni siquiera en el caso de lo mío con Elma...
fiebre
7 jun 2009 | 01:05 AM
Lo sé jomío, lo sé...
¡Qué me vas a contar de ataduras a mi, que me dan pánico!
Pero es que le he cogido manía a tu madre...se siente.
Janton
7 jun 2009 | 01:12 AM
Jajajajaja... Fiebre... Me ha hecho gracia tu comentario. Manía dices. Pues espera a tener algo contra ella.
Claro que seguramente tú le gustarías, al menos de entrada.
Que no por nada mi señora mamá es hija del cuerpo...
hormiguita
7 jun 2009 | 03:50 PM
me han venido mil recuerdos de mi anterior y corta relación (de no más de 2 años) en la q tuve una 'suegra' q me odiaba a muerte, nada más que porque sí, pues me conocía/conoce de toda la vida.... pero tal vez fue nuestra juventud, la que hizo que la madre de mi ex se saliera con la suya e hizo que, al final, nuestra relación hiciese aguas, y te juro que nos queríamos a hartar los dos!
tú ya eres mayor! otro gallo hubiera cantado si nos hubiera pillado ahora....
no sé por qué hay madres así!!!
la mía tiene 76 años, cinco hijos y cinco mil historias con cada uno de nosotros y ella siempre ha estado ahí, respetuosa y aceptando todo, con la mejor sonrisa, y lo mejor: que todo siempre lo ha hecho de corazón
mi padre era más suyo, más estricto, etc etc pero aún así, tbn imperaba siempre en él lo 1º un absoluto y total respeto por todo aquello q sus cinco hijos han decidido a lo largo de su vida....
te deseo suerte, que seguro ya la tienes, porque inteligencia... te sobra!
besos y sonrisas
Janton
7 jun 2009 | 06:48 PM
Bueno bueno hormiguita, la inteligencia nunca sobra, que vas caminando por la vida y tarde o temprano la necesitas toda para salir de alguna...
Me alegro que tu madre sea como dices, que ya me gustaría a mí...
cristina castillo
8 jun 2009 | 07:49 AM
Ay Janton, hace mucho que yo aprendi que hay discusiones que no se llevan, y esta es una de esas..ya pusiste tu posicion clara, y ella la suya, por mas que discutan, ninguno de los dos va a cambiar de opinion..
Se que no es la mejor situacion del mundo, pero que le vas a hacer?
Es tu vida!
saludos..
yo
Janton
8 jun 2009 | 07:19 PM
Cristina tienes toda la razón del mundo, claro, pero por más que uno sepa que es así, que nada va a decirse que no se haya dicho ya, que nadie va a cambiar de postura ni opinión, es difícil, francamente, permanecer callado ante el aluvión de críticas ajenas...