Un viernes por la noche, Santa Eulalia hierve de vida en sus calles, barrio populoso como es. En la Plaza Escorça los niños juegan hasta tarde, liberados ya de sus obligaciones escolares hasta el próximo Septiembre. En uno de los bancos de la plaza, el más apartado de la luz, un numeroso grupo de adolescentes practican el inmemorial rito del cortejo, las chicas sentadas en el banco de madera examinando sonrientes a los chicos, que evolucionan frente a ellas, pavos reales en pleno baile nupcial. Parejas de todas las edades, con o sin niños, pasean abrazadas o cogidas de la mano. Las terrazas rebosan gente, sobre todo la de la Casa de Galicia, llena hasta la bandera y con los camareros yendo y viniendo sin dar abasto a llevar y traer tapas de pulpo a feira, berberechos al vapor y las demás típicas gallegas.
Elma y yo paseamos por esa acera, cogiendo mi mano derecha su mano izquierda, pues en la otra aún se ayuda de una muleta, más por seguridad que por otra cosa, que en casa ya anda sin ellas. Así cogidos seguimos Carretera de Santa Eulalia abajo, hasta doblar a la derecha por la Avenida Metro, donde también hay muchas terrazas. La corta avenida hace una fuerte pendiente desde la estación de metro de Santa Eulalia y las escaleras del Puente de la Torrassa. Los skaters se deslizan por la calzada sobre sus tablas a gran velocidad, jugándose el tipo entre la gente y los coches. El bullicio es enorme. Hay una cierta competencia por ocupar alguna de las pocas mesas vacías, y nos sentamos adelantándonos a otra pareja que nos mira con mal disimulado encono. Paciencia, que en cinco minutos queda libre la mesa de al lado... También aquí los camareros van y vienen a toda máquina con los pedidos.
Tú y yo nos lo tomamos con calma. Bebemos y hablamos despacio. Disfrutamos de la mutua compañía después de dos días sin vernos. Saboreamos las palabras del otro aún más que saboreamos la helada cerveza que nos han servido. Pongo mi mano sobre las tuya y tú con la mano libre me acaricias la mejilla. El sol cae con parsimonia tras los tejados de Santa Eulalia, y cuando nos levantamos de la mesa, rápidamente ocupada por otro grupo deseoso de comer y beber, ya es noche cerrada.
Paseando de vuelta a tu casa aún hay bastante gente en la calle. Se nota que es viernes y que es verano. Casi todo el mundo sonríe. Yo me siento bien, muy bien.
Después, en tu casa, esas sábanas blancas inmaculadamente limpias, y ese camisón azul claro casi transparente, y el sabor de la cerveza en tus labios, y el calor de tu cuerpo contra el mío...
De madrugada, el insomnio me tiene despierto mientras tú duermes profundamente a mi lado, algo agitada. Debes tener un mal sueño. Me vuelvo hacia ti y con cuidado de no despertarte acaricio tu frente, apartando los rizos pelirrojos que casi la ocultan. Después te doy un beso en ella, mientras te sigo acariciando los pómulos. Tu ritmo respiratorio se normaliza poco a poco, y te dejo dormir tranquila. Me pregunto qué habremos hecho para merecer esta felicidad que no a todo el mundo le es dada, y hasta cuando nos durará.
La ilustración procede de la enorme galería de Anime Galleries pero no he podido averiguar a qué historia manga o anime pertenece.

hormiguita
11 jul 2009 | 08:04 PM
elegante y....sensual, janton: en tu linea!
despacio, con calma...
sera la edad la que YA nos hace ir mas despacio, y ser mas... sabios???
las prisas para la 'mas' juventud!!!
;->
argivo
12 jul 2009 | 05:45 AM
SE observa el disfrute pansensualista en esta crónica, que tiene piel. Un abrazo. Argivo
fiebre
12 jul 2009 | 10:44 AM
Lo del insomnio tuyo no me extraña.
Haber pasado por unas oposiciones como poco, tiene que generar "estres postraumático", pero ya se te lee que no te pesa demasiado ;)
Aprovecha el verano, la sensación del calorcillo y su sensualidad y atesora estos momentos con Elma antes de que llegue la vorágine del día a día.
Un beso Janton.
ina
12 jul 2009 | 01:39 PM
Estos posts los bordas... deseo que os dure siempre, esta felicidad tan tan...
bss
ina
erika-blog
12 jul 2009 | 03:15 PM
A veces la felicidad se encuentra sabiendo valorar y disfrutar los pequeños placeres que da la vida en medio del caos y el estrés y eso Elma y tú lo sabéis hacer muy bien. Espero que dure para siempre ;)
Un beso!!
El pijnto
12 jul 2009 | 05:54 PM
Estoy contento de tenerte en mi lista de blog. Tu comentario no tiene precio, uno que con frecuencia se frota los ojos para recordar escenas parecidas, aplaude tu sensibilidad y alienta para que no decaiga. La vida con su corto y denso recorrido, sus zanjas, sus tropiezos, en ocasiones parece escamotearnos lo más lindo, lo más importante, lo sencillo, lo que como tu comentario no tiene precio. La caricia, que da vida, que alimenta, que genera sonrisa sin chiste, que enternece que nos hace cómplices y felices. Nada tan importante como despertar tras el silencio de una caricia.
Gracias por contarlo.
mayye
12 jul 2009 | 06:18 PM
Me ha fascinado la cadencia del relato.
¡Disfruta Janton y que dure lo vuestro toda la vida!
Un beso!
rosa-rizalas
16 jul 2009 | 01:53 PM
Las pequeñas cosas de la vida normalmente se nos escapan, ¿será por eso de ser pequeñas?.
Sólo cuando el tiempo que tienes para compartir es escaso, aprecias el que se te regala. Si encima eres tú quien lo relatas ese tiempo además de parecer oro, lo es. ¿Qué más se puede pedir?
Emma
17 jul 2009 | 01:20 AM
En verano las calles siempre rebosan muy buen rollo, la gente sonríe... Y tenemos más horas de sol para disfrutar. Por eso me gusta tanto ;)
Un abrazo Janton.
Janton
17 jul 2009 | 02:51 PM
Hormiguita, será la edad, será...
Janton
17 jul 2009 | 02:52 PM
Fiebre créeme lo aprovecho a tope, cada uno de esos momentos...
Janton
17 jul 2009 | 02:52 PM
Ina ojalá que de verdad dure para siempre...
Janton
17 jul 2009 | 02:53 PM
Erika por cierto que hemos tenido que aprender los dos a robar tiempo al propio tiempo para disfrutar de nuestra compañía!
Janton
17 jul 2009 | 02:54 PM
Pinto: "Nada tan importante como despertar tras el silencio de una caricia"
Totalmente de acuerdo amigo...
Janton
17 jul 2009 | 02:54 PM
Mayye muchísimas gracias
Janton
17 jul 2009 | 02:55 PM
Rosi, no sé qué más se puede pedir. Yo, por si acaso, me conformo con lo que tengo, que nunca he sido avaricioso.
Janton
17 jul 2009 | 02:56 PM
Emma un abrazísimo también para tí!!