Sí, sí, lo digo y lo reitero: Sois todos unos hijos de puta.

 

Eh, pero que nadie se moleste, irrite ni ofenda. Lo digo de buen rollo, es solo una expresión de uso corriente, que en un contexto como éste no pretende injuriar ni menospreciar a nadie.

 

¿Dudáis? ¿No estáis de acuerdo? Será que no habéis leído la reciente sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya que anula el despido disciplinario de un trabajador que había insultado al gerente de su empresa, considerándolo improcedente.

 

Los Hechos: El 14 de enero de 2008, el gerente de la empresa y un trabajador discutieron sobre el abono de unas dietas y éste último dijo: "Este hombre está loco". Algo que confirmó durante el juicio la secretaria. Al día siguiente, volvieron a discutir y el trabajador llamó al gerente "hijo de puta".

La Resolución: Considera el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya que "la degradación social del lenguaje ha provocado que las expresiones utilizadas por el ahora recurrente sean de uso corriente en determinados ambientes, especialmente en el marco de discusiones". No hay por tanto a juicio del Tribunal motivo suficiente para fundar el despido en haber sido insultado de esa manera el gerente por el trabajador.

 

Dos consideraciones personales e intransferibles. Primero: Resulta curioso que el que cumple las normas y trata de ajustarse a derecho siempre salga perdiendo. Este caso es palmario. Si el gerente, en vez de hacer un despido disciplinario, se hubiera callado y le hubiera despedido por ejemplo por amortización del puesto de trabajo, vengándose de manera fría e inteligente, nada le hubieran podido decir al respecto, a buen seguro que al trabajador ni le hubieran admitido el recurso en el Tribunal. Pero el gerente, honradamente y de frente, consideró el insulto motivo suficiente para despedir disciplinariamente al trabajador, y cumpliendo la Ley así lo hizo. Es de ver el maravilloso resultado.

 

Segundo, doy por sentado de manera definitiva que la equidad y el sentido común son totalmente desconocidos por Sus Ilustrísimas Señorías. ¿Cómo puede decir el Ponente de tan lamentable sentencia que esta expresión no tiene carácter injurioso, cuando es el insulto español seguramente más usado y extendido? Cierto que entre amigos y en conversaciones tabernarias puede usarse y se usa coloquialmente sin ánimo ofensivo. Pero en boca de un trabajador y en una discusión con el gerente, es más que evidente que no se trata de una expresión de camaradería desaforada.

 

Habría que preguntarse si el Magistrado Ponente consideraría la expresión como "de uso corriente" y no injuriosa si se la dirigieran a él, no digo ya en la Sala, sino por ejemplo a la salida de la misma. Puedo imaginarme a ese trabajador bocazas, eufórico por la sentencia, encontrándose con el Magistrado en los pasillos del Palacio de Justicia y diciéndole más o menos: "¡¡Coño, si está aquí el juez hijo de puta, gracias por obligar al cerdo del gerente a readmitirme, pedazo de cabrón!!" Seguro, segurísimo, vamos, que me jugaría tres dedos de la mano izquierda, que ese Magistrado correría literalmente a poner una denuncia contra el que le ha insultado en las oficinas de los Mossos de Esquadra del mismo Palacio. Pero claro, nosotros, los demás, somos mortales, no jueces.

 

En fin, que ya lo sabéis, entre nosotros, pobres ilusos, como es "de uso corriente", podemos tratarnos de hijos de puta sin que nadie pueda ofenderse por ello. Pero por si acaso no se lo llaméis nunca a un juez, magistrado, fiscal o similar, no vaya a ser que...